Varitas mágicas, ritos y religión – 2 (“Tienes madera de varita mágica…” III)

Notas de varitología comparada, Parte Cuarta: Hojas

[~ 17 minutos de lectura]

Al son de: Conjure One, Places that don’t exist

{Por si acabas de llegar, este artículo es la última parte de una serie sobre varitas mágicas/con poderes, y las plantas que las componenParte Primera: Raíces , sobre varitas mágicas en el mito; Interludio: Yemas, sobre varitas en la leyenda y la literatura; la Parte Segunda: Brotes, sobre varitas en la historia; y la Parte Tercera: Ramas, que inicia las varitas en el ritual y las religiones.}

Kit japonés de adivinación Hazlo-Tú-Mismo

Incluye: cajita con agujerito en un lado, cien palitos de bambú marcados, y libro de interpretación.

Instrucciones de uso:

1. Introduzca los palitos en la caja y ciérrela.

2. Agite la caja hasta producir la salida de un palito por el agujero lateral.

3. Compruebe el número marcado en el palito, y consulte la sección correspondiente en el libro.

A cada palito le corresponden dos páginas; en una de ellas leemos los siguientes versos chinos:

Sasaella masamuneana, bambú endémico de Japón. ¿Palitos de bambú?
Sasaella masamuneana, un bambú endémico de Japón. Ni idea de si lo usaban para hacer palitos de adivinación, pero bueno…

La pagoda, construida sobre las siete cosas preciosas,
Descansa en lo alto de la cima elevada;
Todos la contemplan con admiración,
Que no haya miradas negligentes.

Ea. ¿Te ha quedado claro tu futuro? ¿No?

Bueno, no te preocupes, que el autor del libro ya se ocupa de desentrañar los misterios del poema a continuación, y traducirlos a idioma de horóscopo (en resumen: que si eres buena gente, tendrás suerte)

Imagino que, con esta pista introductoria, ya has adivinado (je, je, je) de qué va a ir el siguiente apartado de esta entrega varitológica (la primera parte está aquí), donde seguiremos ocupándonos de varitas, ritual y religión… Seguir leyendo

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Varitas mágicas, ritos y religión – 1 (“Tienes madera de varita mágica… III)

Notas de varitología comparada, Parte Tercera: Ramas

[~ 11 minutos de lectura]

Al son de: Sleepthief, Mortal Longing

{Aquí puedes leer la Parte Primera: Raíces de esta serie, sobre varitas mágicas en el mito; el Interludio: Yemas, sobre varitas en la leyenda y la literatura; y la Parte Segunda: Brotes, sobre varitas en la historia.}

Espíritus blancos, espíritus negros.

Palo bueno, palo malo.

Las divisiones binarias nos gustan. Trazar un círculo en la arena, y ordenar todos los fenómenos del mundo según caigan dentro o fuera de la línea divisoria.

Por suerte o por desgracia, las cosas no funcionan así, y ya te habrás dado cuenta leyendo las previas entregas de estas notas de varitología comparada… las categorías no son absolutas, los bordes no son claros. Las diferencias entre mito y leyenda no son tajantes, los confines entre magia y religión tampoco, la obsesión por la salud crece en todas partes… y las cosas pueden complicarse más —¡sí, más!

Por si no nos bastaba con definiciones chuscas de lo que es una “varita mágica”, ahora tenemos que vérnoslas con otras preguntas mucho más serias y trascendentes:

¿Qué es religión? ¿Qué es ritual?

Ramita de endrino en una puerta
¿Qué es costumbre? ¿Qué es superstición? ¿Qué es creencia? ¿Qué es…?

Como estas notas no pretenden superar ningún examen de antropología, no me enredaré en tecnicismos: en estas últimas entregas trataremos con varitas/palitos/palos que participan en (1) ceremonias que aspiran a conectar o comunicar con la esfera de lo sobrenatural; (2) prácticas que pretenden adivinar el futuro/destino de alguien; y (3) actividades ritualizadas (su desarrollo obedece a un esquema preciso que se repite, con pocas o ninguna variación, para conseguir un objetivo concreto).

Además, hoy nos pasearemos por geografías distintas a las consideradas hasta ahora, muy eurocéntricas, porque los palitos como instrumento ritual son un fenómeno universal. Seguir leyendo

“Tienes madera de varita mágica…” (I) Definiciones & varitas en el mito

Notas de varitología comparada, Parte Primera: Raíces

[~ 14 minutos de lectura]

Al son de: Achillea, The Nine Worlds

Madrid, 6 de junio 2018.

Se escuchan gritos que provienen del sótano de una librería, una sarta de palabras incomprensibles para el mundo no-mágico.

“¡Alohomora!”

“¡Lumos!”

“¡Wingardium leviosa!”

“¡Expelliarmus!”

“¡Avada kedavra!”

Intercambiar hechizos harry-potterianos con un crío de ocho años es toda una experiencia. Afortunadamente para mí, era un muggle —o, como mínimo, no tenía lo que hay que tener para que una maldición Avada kedavra le funcionase y dejase tieso a su enemigo (que al parecer, en este caso era yo): no tenía una varita mágica.

Si hay algo por lo que estoy muy agradecida a J. K. Rowling, es la cuidadosa atención que presta en el Potter-verso (= universo harry-potteriano) a la varitología, disciplina imaginaria que toma en consideración los pormenores de la elaboración de varitas mágicas… hechas, cómo no, a base de maderas varias.

En Cuéntame, Sésamo aparecen varitas (las que más llaman la atención, de hecho, las llevamos Jacobo y yo en nuestras respectivas fotos de la sección biográfica. La de Jacobo no sé, pero la mía con toda probabilidad era de Quercus ilex).

Sin embargo, ese libro no era el lugar más adecuado para meterme en cuestiones varitológicas, que son complejas de desbrozar y obligan a plantearse preguntas como: ¿de dónde salen las varitas mágicas? ¿En qué lugares, en qué tradiciones folklóricas y mitológicas nacen? ¿Cuándo aparecen? ¿De qué están hechas, y por qué?

Pero, primero y sobre todas las cosas, el mayor interrogante que toca abordar en cualquier pesquisa varitológica histórica es:

¿pero qué rayos es una varita mágica? Seguir leyendo

Plantas & enigmas en la religiosidad de la antigua Grecia

Habas, incienso y otras hierbas misteriosas

[~ 7 minutos de lectura]

Al son de: Sleepthief, Eurydice.

Las “habas” de Pitágoras

Fue culpa de las habas.

Si no llega a ser por su extraña obsesión con ellas, es probable que Pitágoras hubiese quedado relegado al cajón de la memoria donde guardo a los demás ‘Filósofos griegos con inclinaciones matemáticas’.

Pero resulta que, según cuentan las fuentes antiguas, las habas sí le dieron que hablar… y desde entonces, todos se han roto los cuernos intentando explicarlo. Ello significa que Pitágoras aparece de la nada en los lugares más inesperados, como en un libro sobre el loto sagrado (Nelumbo nucifera) donde se sugiere que las “habas” de Pitágoras no eran Vicia faba, como se había supuesto durante siglos, sino semillas de loto.

(Todo esto suena más plausible si te digo que la palabra griega para referirse al loto era, efectivamente, “haba egipcia”, kyamos Aigyptios, por mucho que no entienda yo qué parecido le veían. Claro que los griegos al parecer empleaban la palabra kyamos de forma bastante… indiscriminada. También llamaban al beleño “haba de cerdo”, hyoscyamus, y el beleño no tiene NADA de remotamente habístico.)

Semillas de loto sagrado y de beleño, 'kyamos' en griego
Habas de toda la vida, claro que sí. Igualitas.

Pitágoras, olíbano (franquincienso) y adivinación

Sin embargo, no esperaba encontrarme a mi legendario filósofo-matemático durante mis investigaciones sobre el olíbano (franquincienso, Boswellia sacra). Seguir leyendo

Mil y una lámparas para la diosa: Diwali, fiesta de la luz

Notas sobre antropología & etnobotánica de la luz

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Ravi Shankar, Asato maa

Asato mā sad gamaya,
tamaso mā jyotir gamaya,
mṛtyor mā amṛtaṃ gamaya.

Guíame de la falsedad a la verdad,
Guíame de la oscuridad a la luz,
Guíame de la muerte a la inmortalidad.

— Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad

Cuentan que la diosa vaga entre los mortales durante la noche más oscura, buscando un lugar de acogida; las moradas donde entre de puntillas serán recompensadas por su invitada divina con fortuna y riquezas. Anhelando el premio prometido, los mortales encienden miles de luces para atraer la mirada de la diosa y gozar de sus bendiciones.

La invitada divina en cuestión es la diosa Lakshmi, y durante muchos siglos las luces han sido lámparas de aceite.

Esta es la versión mítica simplista y “oficial” tras la celebración hindú de Diwali o Dīpāvali, que este año (2017) cae en 17 de octubre.

La luz es el centro de celebraciones religiosas en muchísimas culturas, sobre todo durante los meses más oscuros del año: cerca del equinoccio de otoño (ej. festividades de los muertos, Samhain de impronta celta hacia el 31 de octubre), o del solsticio de invierno (Santa Lucía el 13 de diciembre), a caballo entre ambos (como el Janucá hebreo, entre noviembre y diciembre del calendario gregoriano), o a principios de febrero (Imbolc celta, la Candelaria cristiana, entre el 1 y el 3 de febrero).

Como es lógico, para celebrar la luz debemos crear luz; y hasta hace muy poco, el único modo seguro para lograrlo era conjurar una llama inofensiva —un fuego manso, dócil, controlado (nada de incendiar casas o bosques, por favor). Crear luz significaba quemar algo, y ese algo solía ser animal… o vegetal. Seguir leyendo

Una granada para unirlos a todos…

… y en la diversidad desafiarlos

[~ 12 minutos de lectura]

Al son de: Loreena McKennitt, Kecharitomene

Mil años antes de que Pitágoras soñase la música de las esferas, la esencia de todas las plantas del mundo latía en una rama de granado.

Situémonos: nos hallamos en las tierras del actual Irán, donde se cuenta que, hace mucho tiempo, vivió un profeta que cantó la forma de distinguir el orden y la confusión, el bien y el mal.

Cantó al fuego sagrado, que se convirtió en el signo identificador más importante de sus seguidores con el paso del tiempo.

Cantó al agua, protagonista de los ritos más importantes del culto, para purificarla y vivificarla.

Este profeta de leyenda era Zoroastro (o Zarathustra), y si no llega a ser por el granado, lo cierto es que no te lo habría presentado, ni habría mencionado la religión que lo erige como “padre fundador”: el zoroastrismo.

Y es que hace tiempo que le doy vueltas a la idea de la granada.

Punica granatum, especie casi única en su género y, hasta hace poco, también en su familia (las Punicaceae, hoy desaparecidas; la granada y su hermana, Punica protopunica, han pasado a la familia de las Litráceas, la misma a la que pertenece la alheña).

Punica granatum, cuya fruta está experimentando un renacer de popularidad en el mundo (sobre todo) anglosajón, alabada como superfruta, superantioxidante, supersana, supertodo.

Flor de granada (Punica granatum)Hace años que investigué sobre ella, porque me cae bien. Es un arbolillo con tendencias arbustivas, humilde; nadie parece hacerle mucho caso —incluida mi familia, que tiene un granado renqueante junto al gallinero, olvidado desde… bueno, desde siempre.

Ni siquiera yo era especialmente fan de las granadas, que nunca me habían llamado mucho la atención hasta que empecé a investigar su cuarta dimensión.

Fue entonces cuando las descubrí cósmicas, paradójicas, fascinantes.

Y empecé a pensar en el granado como en la planta total, capaz de abrazar al mundo entero. Seguir leyendo

[Hojeando libros] Árboles y Espiritualidad 

(Gordi Serrat. CPL, 2016)

Al son de: Moya Brennan, Change My World

Es un libro pequeñito, fino; de esos que podrían formar parte de la serie “Very Short Introductions” de la Oxford University Press. De hecho, podríamos re-bautizarlo así:

Árboles y Espiritualidad: A Very Short Introduction.

Pero no seas como yo, no te dejes engañar por su tamaño—pues confieso que tengo debilidad por los libros gorditos, con papel-chicha entre cubiertas… Pero tras haberlo leído, vuelvo a abrirlo y me tropiezo con detalles que habían escapado a mi atención.

Llegó por correo cuando los ciruelos aún estaban en flor, gracias a su autor, que conoce mi debilidad por los libros vegetófilos. Y, respetando el ritmo de los ciroleros, la reseña literaria llega con los frutos maduros del árbol (bueno, un poco más tarde, la verdad. Pero casi)
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