Plantas & enigmas en la religiosidad de la antigua Grecia

Habas, incienso y otras hierbas misteriosas

[~ 7 minutos de lectura]

Al son de: Sleepthief, Eurydice.

Las «habas» de Pitágoras

Fue culpa de las habas.

Si no llega a ser por su extraña obsesión con ellas, es probable que Pitágoras hubiese quedado relegado al cajón de la memoria donde guardo a los demás ‘Filósofos griegos con inclinaciones matemáticas’.

Pero resulta que, según cuentan las fuentes antiguas, las habas sí le dieron que hablar… y desde entonces, todos se han roto los cuernos intentando explicarlo. Ello significa que Pitágoras aparece de la nada en los lugares más inesperados, como en un libro sobre el loto sagrado (Nelumbo nucifera) donde se sugiere que las “habas” de Pitágoras no eran Vicia faba, como se había supuesto durante siglos, sino semillas de loto.

(Todo esto suena más plausible si te digo que la palabra griega para referirse al loto era, efectivamente, “haba egipcia”, kyamos Aigyptios, por mucho que no entienda yo qué parecido le veían. Claro que los griegos al parecer empleaban la palabra kyamos de forma bastante… indiscriminada. También llamaban al beleño “haba de cerdo”, hyoscyamus, y el beleño no tiene NADA de remotamente habístico.)

Semillas de loto sagrado y de beleño, 'kyamos' en griego
Habas de toda la vida, claro que sí. Igualitas.

Pitágoras, olíbano (franquincienso) y adivinación

Sin embargo, no esperaba encontrarme a mi legendario filósofo-matemático durante mis investigaciones sobre el olíbano (franquincienso, Boswellia sacra). Seguir leyendo

Etnobotánica navideña: un libro, una crítica

[~ 9 minutos de lectura]

Al son de: Loreena McKennitt, The Holly and the Ivy

Para Reyes (atrasados), ¡una crítica etnobotánica de regalo!

(no era lo que tenía pensado al principio; tenía intención de escribir algo sobre el componente vegetal en los villancicos… pero como terminé aburriéndome incluso yo mientras lo escribía, aborté el intento. He tenido que rescatar esta crítica que escribí a mediados de diciembre, y que ahora comparto con vosotros)

La preparación navideña del año ha sido ponerme a leer un libro sobre etnobotánica de Navidad: Rätsch, C. y Müller-Ebeling, C. (trans. Lueders, K. y Lorenzo, R.) 2006. Pagan Christmas: the plants, spirits, and rituals at the origins of yuletide. 1ª ed, Inner Traditions International: Rochester, Vermont.

Del título ya podía yo esperarme algo de lo que iba a encontrar entre cubiertas, pero lo cierto es que no lo sospeché; supongo que me hacía ilusión haber encontrado un libro con el tema exacto que me interesaba tocar: plantas y Navidad. Sin embargo, no ha sido una experiencia de lectura tranquila, ni exactamente agradable.

Después he caído en la cuenta de porqué, al reparar en el nombre de uno de sus autores: Christian Rätsch. Es un etnobotánico* de los que apodo cariñosamente “los chamanófilos”, centrado en estudios de botánica enteogénica—es decir, centrada en los enteógenos: plantas (y hongos) que “despiertan al dios que llevamos dentro”, también llamadas alucinógenos, psicotrópicos, y demás.

*etnobotánico/a: dícese de la persona que se dedica a estudios de etnobotánica, rama que se dedica a investigar los usos, entendidos en sentido amplio, que la humanidad ha dado a las plantas.

(¿Ejemplos de enteógenos? El Cannabis (marihuana, hachís), la ayahuasca, el peyote, o la iboga, por mencionar unos cuantos de los más conocidos.)

Dentro de este grupo de etnobotánicos, he encontrado algunos que me parecen muy buenos y rigurosos en su aproximación a la cuestión; suelen moderarse en sus afirmaciones, presentan sus hipótesis sin disfrazarlas de verdad, y proponen ideas interesantísimas para la reflexión.

Otros (los “chamanófilos” en sentido estricto según el diccionario de Aina), en cambio, ven enteógenos y chamanes por todas partes. La sombra del chamán* es tan alargada en sus mentes, que me da la sensación de que no ven otra cosa, parecen haber perdido la capacidad por fijarse en otros aspectos de la realidad. A veces, algunos me dan la impresión de ser más fumetas que investigadores, la verdad, como si se hubiesen metido a buscar explicaciones científicas a sus inclinaciones religioso-espirituales.

(admito que puedo estar equivocada eh, esto es sólo mi impresión personal). Seguir leyendo