Viaje al origen de todos los jardines botánicos del mundo: Padua

Un largo paseo por el Orto Botanico di Padova

[~ 8 minutos de lectura]

Al son de: Deproducers, Radici

“El Jardín Botánico de Padua está en el origen de todos los jardines botánicos del mundo y representa la cuna de la ciencia, de los intercambios científicos y de la comprensión de las relaciones entre la naturaleza y la cultura.”

Motivación para la inscripción del Orto Botanico di Padova
en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, 1997

Al principio hubo un jardín.

Sus tierras eran un cuadrado dividido en cuatro partes, como en los claustros medievales y los jardines persas. Representación perfecta del mundo, circunscrita por un muro con cuatro puertas: una al norte y otra al sur, una por donde se cuela el sol de levante y otra por donde languidecen los rayos de poniente.

El muro fue construido por culpa de los humanos.

Siete años aguantó el jardín, inicialmente abierto y desprotegido frente a la codicia, antes de que la situación se volviese insostenible. Se levantó entonces un círculo de piedra para salvaguardar las plantas y, así, salvar también a la humanidad de su propia inconsciencia.

Una persona inconsciente quizás se escandalice al ver que la entrada al Orto Botanico di Padova cuesta 10€. Incluso yo, que cuando se trata de jardines botánicos tengo cierta experiencia, tuve que hacer un poco de tripas corazón al despedirme de un bonito billete azul.

Entrada al Orto Botanico di Padova

Pero seis horas después, tras haber agotado tanto la tarjeta de memoria como la batería de la cámara de fotos, mi corazón estaba más feliz que una perdiz (y mis tripas se habían adormecido tan panchamente que se me pasó la hora de comer sin darme cuenta). Seguir leyendo

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[Hojeando libros] The Plant Messiah 

(Magdalena. Viking, 2017)

Al son de: Goo Goo Dolls, So Alive

Las extinciones me ponen de mal humor.

Por desgracia, cualquier repaso al estado de la naturaleza en los últimos milenios brinda incontables oportunidades para deprimirse, tanto en el reino animal como en el vegetal.

Azufaifo y gato
Como me digas que sólo ves un gato, te doy. Que te he enfocado bien a propósito a un hermoso azufaifo (Ziziphus jujuba).

Las extinciones animales son más vistosas, bien lo sabes —y bien lo saben también los programas de protección, con sus linces y lobos y pandas que tan bonitos quedan en los logos, las chapas y las llamadas a apadrinar a tal o cual especie.

Pero de las plantas, ay, pocos se acuerdan. Dichosa Ceguera Verde, o Clorofílica, o Vegetal, o como quieras llamarla. Plant Blindness, en inglés. Una fortísima tendencia evolutiva a no prestar la menor atención a todo lo (aparentemente) inmóvil y verde —y, por tanto, a no hacer ni caso a las plantas.

Carlos Magdalena, apodado “el mesías de las plantas”, no sólo las ve perfectamente, sino que está empeñado en que los demás también las vean.

El Mesías hizo milagros, como devolver la vista a los ciegos. Yo quiero curarnos de la ceguera vegetal.Seguir leyendo

El jardín escondido en el corazón de Bolonia (Italia)

Otoño en el Orto Botanico di Bologna

[~ 4 minutos de lectura]

Al son de: Sonohra feat. Hevia, Si chiama libertà

No me esperaba gran cosa, la verdad.

Sabía que era pequeño, y que no se pagaba entrada. Mala señal para un jardín botánico —y más aún teniendo en cuenta los precios en la ciudad, donde un café no es barato ni siquiera en zona universitaria.

Para empeorar las cosas, Bologna en día de mercad(ill)o es un estrés absoluto, tanto para peatones alérgic*s a las aglomeraciones como para conductores (prohibido prohibidísimo entrar en coche en el casco histórico si no eres residente; y, si por un milagro consigues aparcar en los alrededores, la ORA se paga a 2,40€… cada hora). No llegábamos a las puertas del orto botanico tranquilos y relajados precisamente, así que disminuí mis expectativas a su mínima expresión.

Un jardín gratis estaba destinado a ser un churro…

… y resultó serlo.

Vista del Jardín botánico de Bolonia

Pero fue un encantador churro artesano con chocolate caliente: para chuparse los dedos. Seguir leyendo

A la sombra de la Torre de Pisa crece un jardín…

Deambulares otoñales por el Orto Botanico di Pisa

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Francesca Michelin, Vulcano

Se entrevé el mármol blanco, inconfundible, entre el follaje; la torre casi parece una altísima muchacha escondida tras un tronco que se inclina a un lado para comprobar si la estás mirando.

Torre de Pisa desde el Orto botanico di Pisa
La palmera gana.

Creo que fuimos un duro golpe para su ego, pobre Torre de Pisa. No fuimos a verla.

Yo diría que quizás seamos los únicos turistas que llegaron a la ciudad toscana, aparcaron, se fueron derechitos al orto botanico, y varias horas más tarde volvieron corriendo al coche y se largaron echando virutas.

En nuestra defensa diré que la saludamos con la mano, eso sí —y que ya había paseado por la Piazza dei Miracoli años atrás.

También había estado en el Orto Botanico di Pisa, pero, vergüenza vergonzante donde las haya, no recordaba prácticamente nada de la visita. Había que remediar un vacío de memoria vegetófila tan sangrante, así que… Seguir leyendo

El jardín de todos los mediterráneos del mundo

Paseos en el Jardí Botànic de Barcelona

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Conjure One, Miscreant

Mientras sudábamos a mares por las cuestas de Montjuïc bajo un sol de justicia, recordé que las peregrinaciones no siempre te lo ponen fácil.

A veces, llegar al paraíso es un infierno. Sobre todo en verano.

Era mi tercera visita al Jardí Botànic de Barcelona, y por un momento fugaz temí que venir a principios de julio hubiese sido una estupidez. Incluso su página web lo dice:

“En verano ofrece una imagen general de aridez y sequedad.”

Echinops spinosissimus: el sueño del lepidóptero nectarófilo.

Y es que el Jardí Botànic de Barcelona es un jardín mediterráneo al cuadrado —o al cubo.

Por una parte, es mediterráneo en el sentido geográfico de la palabra: no sólo está en la cuenca del Mar Mediterráneo sino emplazado prácticamente a orillas del mismo, a pocos quilómetros de la costa.

Pero es también y sobre todo un jardín de flora mediterránea.

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[Hojeando libros] Plant Revolution (El futuro es vegetal)

(Mancuso. Giunti 2017)

Al son de: Emancipator, Minor Cause

NOVEDAD: Este libro ha sido traducido al español y publicado por Galaxia Gutenberg como El futuro es vegetal  (Octubre de 2017).

Me enteré gracias a una amiga en Italia:

“El otro día pensé en ti: en la tele dieron una entrevista a Stefano Mancuso, muy interesante… por el libro que acaba de publicar, ya sabes…”

Pero resultaba que no, yo no lo sabía— hasta que ella me lo dijo. Al cabo de unos minutos ya había corrido a encargar mi copia, que llegó unas semanas más tarde, con tapas duras y a todo color.

Con un título que, ay, no me entusiasmó: Plant Revolution. La revolución de las plantas. O La Revolución Vegetófila.

(Con la dichosa manía italiana de escribir en itanglese, esa quimera monstruosa que incorpora palabras y expresiones inglesas sin ton ni son ni criterio ni ná de ná. Pero todo hay que decirlo: yo soy muy mala para titular cosas que luego se vendan bien. Siempre me cambian los títulos de los artículos, así que…).

Como tenía otro libro a medio leer, me prometí que esperaría para empezar el de Mancuso. Mantuve la promesa y resistí como una valiente durante unos cuantos días, pero… terminé por sucumbir a la tentación.

Fue la mejor decisión que podría haber tomado.

De hecho, voy a tener un problema para reseñar este libro: no emocionarme demasiado.

Hubo un momento fugaz, durante la introducción, en el que pensé: no exageremos, por favor. Que yo soy muy quisquillosa para las exageraciones y las hipérboles.

Pero después de eso, fui convirtiéndome en fan, luego en más fan, y luego en perdidamente fan.

He tenido el gusto de leer todos los libros que ha publicado Mancuso hasta la fecha. El más “rompedor”, el que más premios le ha valido y más traducciones, ediciones y reediciones ha tenido es Verde Brillante: Sensibilità e intelligenza nel mondo vegetale, traducido al castellano como Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal.

Sin embargo, Plant Revolution me ha gustado más, mucho más.

Me ha sorprendido, me ha presentado ideas que desconocía (y leo mucho sobre el tema… de verdad que sí), y me las ha contado con tanta gracia y salero, que me he visto prácticamente obligada a leer fragmentos en voz alta a quienquiera que se pusiese a tiro: mi costilla (a quien le gustó tanto, que lo devoramos enterito una vez más), mis padres— incluso al perro le he leído algo.

Pero pongámonos con la reseña en serio… Seguir leyendo

¿Hasta qué punto debemos humanizar a los árboles?

Los límites de la arbol-empatía

[~ 11 minutos de lectura]

Al son de: Secret Garden, Fields of Fortune

{Basado en el original en inglés Humanising trees: how much is too much? publicado en 2016, aquí}

Somos pastores de árboles, nosotros los viejos ents. (…) Algunos de los nuestros son ahora exactamente como árboles y se necesita mucho para despertarlos y hablan sólo en susurros. Pero otros son de miembros flexibles y muchos pueden hablarme. Fueron los elfos quienes empezaron, por supuesto, despertando árboles y enseñándoles a hablar y aprendiendo el lenguaje de los árboles. Siempre quisieron hablarle a todo, los viejos elfos.

J. R. R. Tolkien, Las Dos Torres

No me consta que existan ents en Nueva Zelanda. Sin embargo, sí existe un árbol impregnado de pensamiento mítico maorí, llamado Tāne Mahuta. El árbol en cuestión es un kauri (Agathis australis); el Tāne Mahuta del mito era hijo de los dioses de la tierra y del cielo, y el único que consiguió romper el abrazo asfixiante entre sus padres, separándolos por la fuerza y abriendo así el espacio necesario para que el mundo pudiese aparecer. Considerado el señor del bosque y creador de la humanidad, suele ser representado como un hombre alto que actúa como puente (y, de hecho, sustento físico) entre la bóveda celeste y la tierra, con los pies firmemente plantados en el suelo (o enraizados en el cielo).

¿Es correcto humanizar a los árboles?

Últimamente he estado pensando mucho en árboles. Todo empezó por culpa de un libro que, paradójicamente, aún no he leído: el volumen de Peter Wohlleben La vida secreta de los árboles.

Quizás te parezca que un libro escrito por un guarda forestal alemán y enmarcado en la sección Ciencia, poco tenga que ver con ents, árboles parlantes o deidades maoríes— y hasta hace relativamente poco, te habría dado la razón. Pero entonces leí una reseña en el New York Times, y cambié de opinión.

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