De Perfumes&Dioses (III): Olíbano en arena

[~ 15 minutos de lectura]

Al son de: Jami Sieber, The Moon Inside

{Tercera y última entrega sobre el olíbano; las dos primeras pueden leerse aquí (I. Olíbano en frasco), y aquí (II. Olíbano en cuchara)}

He encendido un bastoncillo de incienso hace un minuto; no tiene ni gota de olíbano* en su composición.

*Franquincienso, Boswellia sacra Flueck.

(No sé si lo habréis buscado alguna vez, pero en mi experiencia suele encontrarse más fácilmente jazmín y pachulí, que los perfumes que los antiguos usaban como incienso en el área mediterránea).

Contemplo los velos de humo que se derraman en el aire. Se retuercen, se agitan, tan elegantes y gráciles como bailarinas de ballet. Juego con el bastoncillo, agitándolo por la habitación como si fuese una batuta, o una varita mágica de cuya punta no brotan hechizos ni patronus, sino ondas de perfume.

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Ya puedes intentar detenerlas —con los dedos, con una cucharilla—, que de poco sirve: te abrazan con su caricia de río impalpable, y te dejan a un lado. Tienen otros planes.

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Historias de una fibra textil: el lino

[~ 8 minutos de lectura]

Al son de: Juan del Enzina, Qu’es de ti desconsolado

¿Alguien ha visto nunca un fruto de algodón?

Tiene esta pinta:

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Parecen ovejas vegetales, ¿verdad?

Este es un viejo regalo, sacado de una tienda de decoración, bien aseado y limpiado para que quede bonito.

En el huerto, se ve más o menos así:

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Colgando de la planta: la vida real vs. el escaparate en la imagen anterior…

Las fibras de algodón son esa pelusilla, cortísima —y, por tanto, complicadísima de hilar—que cubre las semillas de la planta.

Pues sí, resulta que su función en esta vida no es servir como materia prima para calzoncillos y camisetas, sino ayudar a la dispersión de las semillas. Todo un shock, ya lo sé.

Sin embargo, lo que más llamó mi atención es que, pese a ser la fibra natural que más triunfa hoy en día (más del 80% de la producción de fibras naturales corresponde al algodón*), este es un triunfo relativamente reciente. En Europa, la fibra vegetal por excelencia durante milenios y milenios era, hasta no hace mucho, el lino.

* Porcentaje calculado a partir de datos de la FAO de 2011, comparando la producción en toneladas total de fibras textiles (31.397.522,59) y la de algodón (26.130.211,32, si no me he equivocado al mirarlo).

Lino, o Linum usitatissimum L., que en el armario tiene esta pinta: Seguir leyendo

Cleopatra y el protector solar SPF-50

Historia del protector solar en clave vegetal

[~ 13 minutos de lectura]

Al son de: Luminous, Crescent Moon

Agosto.

Ese tórrido mes veraniego (al menos, para los que estamos en el hemisferio norte) que nos hace sudar, y soñar, sólo con pensar en él. Vacaciones, dulces vacaciones.

El mes del sol y playa por excelencia. La arena se cubre de toallas y cuerpos que aspiran a dorarse, o incluso freírse, para obtener ese codiciado bronceado de forma más o menos responsable. Y qué decir de las madres, eternamente preocupadas por sus pequeños, a quienes persiguen para embadurnarlos de crema solar.

Lo confieso: de niña yo odiaba la crema protectora. Ahora sigue sin apasionarme—pero ya lo sé, es buena, necesaria, y hay que ponérsela para que a una no le envejezca la piel prematuramente, para no desarrollar un melanoma, blah blah blah.

Mi gran ventaja es que me importa un soberbio pepino no ponerme morena, así que evitar el sol no es ningún sacrificio. El gran inconveniente es que al resto del mundo sí parece importarle, y están empeñados en que me apunte al bronceado.

Esto, que conste, no habría pasado hace 50 años, y mucho menos hace 500 o 5000. La tez pálida ha sido un ideal para la mayoría de mujeres en muchas culturas y épocas históricas (y aún lo es en lugares como la India, llegando a extremos que a mi parecer son risibles… véase el vídeo de aquí abajo, anunciando cremas blanqueadoras de piel. Incredibol).

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