Galileo y el horóscopo de los limones

[~ 4 minutos de lectura]

Al son de: Anónimo,  L’amor dona ch’io te porto

{Artículo aparecido por primera vez en la Revista ENKI, edición Primavera2016}

El día de su vigésimo cumpleaños, María viajó en el tiempo por primera vez.

No era precisamente lo que se dice un buen momento: a pocos días de un examen de botánica, y con una montaña de apuntes pendientes de repasar, el último lugar donde hubiese querido estar era la Italia del 1600.

Y sin embargo, allí estaba: en Padua, ciudad de la república de Venecia… y, para colmo, en día de mercado.

Entre el bullicio, los gritos de una verdulera le llamaron la atención.

“¡Messer Galilei! Mirad qué puerros tan hermosos, y qué lechugas… ¿no querréis un manojo?”

Un hombre con casaca negra y aire algo absorto se acercó al puesto de la mujer. María se le arrimó con disimulo, mientras pensaba, Galilei… ¿no será Galileo Galilei?

“Ah, madonna Zuana, sí, unos puerros bellissimi. Me llevaré dos manojos, y uno de esos sacos de garbanzos. Y tenéis también limones, por lo que veo…” Seguir leyendo

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El garbanzo de la paz

[~ 4 minutos de lectura]

Al son de: Familia Savall, Nastaran (Anónimo, Afganistán)

{Artículo aparecido por primera vez en la Revista ENKI, edición Invierno2016}

Érase una vez un garbanzo pacifista.

Provenía de una larga estirpe de recio abolengo; sus raíces se remontaban a más de ocho-mil años atrás, cuando sus antepasados sedujeron por primera vez a la humanidad entre el Tigris y el Éufrates. Desde aquel legendario garbanzo que selló el pacto entre personas y Cicer arietinum, sus descendientes siempre habían ido de la mano de los agricultores del Mediterráneo y Oriente Medio.

Subidos al carro agrícola de la humanidad, se pasearon de acá para allá durante milenios; pero eran tan discretos, tan poco amigos de los aspavientos, que lo hicieron siempre como plácidos segundones en la periferia de nuestra atención, sin demasiadas pretensiones.

Hacía siglos que escuchaban, desde la despensa, las conversaciones de familias reunidas para celebrar las fiestas navideñas. Este año, el deseo estaba en los labios y los corazones de toda la gente de buena voluntad: paz en la Tierra.

Paz para esta Tierra convulsa y fracturada. Paz para la región donde garbanzos y humanidad empezaron a caminar juntos. Seguir leyendo