En busca del título perdido: La Invención del Reino Vegetal

Al son de: Ana Alcaide, Sono

Hace ya unos meses lancé un grito desesperado de ayuda a mi círculo de amistades; debía celebrarse un bautismo literario, y no tenía nombre para la criatura.

Bueno, en realidad sí tenía.

Pero como la criatura no era completamente mía, el asunto nominal era un tema espinoso que se discutía a tres bandas: Editorial, Mecenas, y yo.

Editorial: Ariel (por cierto, me encanta trabajar con una editorial con nombre de sirenita).

Mecenas: Jose Antonio Marina, filósofo (que no tiene nombre de sirenita, pero es estupendo igual).

(Yo: la currante apadrinada.)

La criatura: el libro que ha absorbido mi tiempo libre en los últimos cinco años y medio (mes p’arriba, mes p’abajo), ese proyecto tan malamente definible que intento resumir en la famosa frase que muchos de vosotros me habréis escuchado alguna vez: “los modos en que la humanidad nos hemos relacionado con las plantas”.

(a quien no le haya quedado claro, no os preocupéis: es que no queda claro. No sé cómo hacer para que quede claro. Lo único que se me ocurre proponeros es: echad un vistazo al índice. Luego volvéis, y me contáis a ver si os viene a la cabeza alguna forma de resumirlo que sea breve, buena, bonita y barata).

Proyecto propuesto por un filósofo pero escrito por una científica, y que sin embargo está a caballo entre la historia (de la ciencia, de las religiones, del arte…), la antropología o el arte, por decir sólo unas cuantas. Si ya tenía problemas para definir la temática en dos frases, y me las veía y deseaba para ubicarlo en un género, podéis imaginaros los sudores fríos que me provocaba pensar en el título. Seguir leyendo