[Hojeando libros] Il riposo della polpetta e altre storie intorno al cibo

(Montanari, Editori Laterza 2009)

Al son de: Jimmy Fontana, Il Mondo

En los últimos tiempos, estoy leyendo muchos textos sobre gastronomía, historia gastronómica, y demás cuestiones alrededor del pan nuestro de cada día.

Quizás sea porque se ha convertido en un tema de moda, y en consecuencia logro encontrar mucho más material, a precios asequibles —sobre todo en Italia—. De entre todos los autores italianos que hablan de historia gastronómica, un nombre destaca en el panorama internacional*: Massimo Montanari.

*De hecho, incluso tiene títulos traducidos al castellano (aunque a precios que casi duplican los italianos; es a la vez un misterio para mí, así como un drama).

Sin embargo, no había encontrado el tiempo para leerme tranquilamente una de sus obras hasta hace unas semanas, cuando por fin la situación cambió, por culpa de una croqueta.

Bueno, no. Para ser más exactos, una albóndiga.

Dejadme que os lo explique.

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La cuarta dimensión de la calabaza: un manifiesto

Conoce la(s) historia(s) de lo que comes

[~ 4 minutos de lectura]

Al son de: Blackmore’s Night, Home Again

No hace falta ser un lince para observarlo: la gastronomía está de moda.

Hasta hace poco, la cocina era el bastión femenino por excelencia, donde imaginábamos a nuestras madres preparando esos caldos mágicos capaces de curar corazones rotos, o de devolvernos un pedacito de infancia perdida en un plato de sopa de estrellitas. Parece que hacía falta convertir la cocina en un espacio unisex, y trasladarla a un plató televisivo, para darle ese toque de distinción, de clase. Ahora, ser chef es sexy —en algunos países, tanto (o incluso más) que ser bombero: la seducción, mejor con delantal que con manguera—.

Sin embargo, ‘estar de moda’ puede ser un arma de doble filo.

En primer lugar, porque la moda no escarba necesariamente más allá de la superficie de las cosas: puede conformarse tranquilamente con la gastronomía glamurosa que se encierra en la cocina e inventa recetas y procedimientos a cuál más inverosímil.

A la moda no le preocupa si planchamos el fenómeno gastronómico hasta reducirlo a una sola capa, un solo espacio: la cocina. Lo que pasa allende las fronteras de esta sala alquímica no le atañe. Los ingredientes sencillamente están ahí, sin necesidad de pensar demasiado en ellos, bien ordenaditos en un trozo de papel que llamamos receta, y en una despensa perpetuamente bien abastecida. Seguir leyendo