Plantas & enigmas en la religiosidad de la antigua Grecia

Habas, incienso y otras hierbas misteriosas

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Al son de: Sleepthief, Eurydice.

Las «habas» de Pitágoras

Fue culpa de las habas.

Si no llega a ser por su extraña obsesión con ellas, es probable que Pitágoras hubiese quedado relegado al cajón de la memoria donde guardo a los demás ‘Filósofos griegos con inclinaciones matemáticas’.

Pero resulta que, según cuentan las fuentes antiguas, las habas sí le dieron que hablar… y desde entonces, todos se han roto los cuernos intentando explicarlo. Ello significa que Pitágoras aparece de la nada en los lugares más inesperados, como en un libro sobre el loto sagrado (Nelumbo nucifera) donde se sugiere que las “habas” de Pitágoras no eran Vicia faba, como se había supuesto durante siglos, sino semillas de loto.

(Todo esto suena más plausible si te digo que la palabra griega para referirse al loto era, efectivamente, “haba egipcia”, kyamos Aigyptios, por mucho que no entienda yo qué parecido le veían. Claro que los griegos al parecer empleaban la palabra kyamos de forma bastante… indiscriminada. También llamaban al beleño “haba de cerdo”, hyoscyamus, y el beleño no tiene NADA de remotamente habístico.)

Semillas de loto sagrado y de beleño, 'kyamos' en griego
Habas de toda la vida, claro que sí. Igualitas.

Pitágoras, olíbano (franquincienso) y adivinación

Sin embargo, no esperaba encontrarme a mi legendario filósofo-matemático durante mis investigaciones sobre el olíbano (franquincienso, Boswellia sacra). Seguir leyendo

A la sombra de los lotos se piensa mejor

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Al son de: Above & Beyond, Miracle

La primera vez que los vi, me enamoré.

(Además, se ve que me enamoro ruidosamente: creo que escucharon mis chillidos emocionados desde la entrada del jardín botánico).

Lotos. En flor.

Preciosos, magníficos lotos. Que han inspirado la cerámica más mala que he hecho en mi vida (pero, para compensar, también un apoya-bolsitas de té que tiene su encanto…).

teabag-rest-lotus
Por los que duden, este es el apoya-bolsitas con encanto. El otro, mejor dejarlo estar…

Fue hace seis años, y no he logrado volver a verlos en flor… aún. Este año espero repetir. Y, aunque estoy segura de que había leído sobre ellos, no recuerdo absolutamente nada de lo que sabía sobre lotos antes del día en que los vi. Es como si el momento cero de mi historia lotofílica, el instante en que el cronómetro le puso fecha de inicio a este enamoramiento vegetófilo, fuese aquel segundo en que atisbé el estanque de lotos en flor.

(Ya puede intuirse que, de todas las plantas que menciono en La Invención del Reino Vegetal, puede que esta sea una de mis preferidas…) Seguir leyendo