Say it with narcissi: Aspectos florales del Año Nuevo Chino, &etc.

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Al son de: Sa Ding Ding, Alive

Dicen que el sentido del olfato está íntimamente conectado con la memoria, afirmación que Proust y sus madeleines parecen haber convertido en axioma irrefutable

Personalmente no suelo venir asaltada por recuerdos irrefrenables al oler nada en particular; de hecho, hay quien pone en duda las magdalenas de Proust… pero uno de los pocos aromas que sí evocan una asociación curiosa en mí es, precisamente, el de una flor que se presenta en el jardín de mis padres cada invierno: el narciso de manojo o narciso común (Narcissus tazetta L.).

El género de los narcisos (que se denomina, ¡sorpresa!, Narcissus) es uno de esos casos en los que podríamos presumir, peninsularmente hablando, de nuestra riqueza floral, pues la península ibérica es el centro principal de diversidad de los narcisos: los tenemos de todo tipo, tamaño, y color. Los que conozco y reconozco yo pertenecen a una de las pocas divisiones de narcisos que producen manojos de flores por tallo, y no una sola, la Tazettae.

Y su perfume es embriagador; hay quien lo encuentra demasiado fuerte, rayando incluso en la vulgaridad, pero a mí me fascina (… qué dirá eso de mis gustos en perfumería, je je). Al parecer, el absoluto de narciso es una de las sustancias más caras en el mundo de la perfumería, llegando a costar 30.000$ el kg (aunque se extrae, al parecer, de una especie distinta, el muy lírico N. poeticus L.).

Pero mi propósito hoy no es hablar de perfumes o de recuerdos, sino de flores mediterráneas que cruzaron el continente asiático hace siglos para instalarse en el corazón de China, como hadas acuáticas convertidas en uno de los símbolos por excelencia del Año Nuevo chino.

Sí, aún estoy hablando de él. Narcissus tazetta. Seguir leyendo