[Hojeando libros] Gossip from the Forest

(Maitland. Granta 2012)

Al son de: Ana Alcaide, Tlali

La bajada era siempre la hora del cuento.

A la montaña subíamos más o menos callados según lo empinado de la cuesta, cada uno a su ritmo; el descenso, en cambio, estaba hecho de rodillas chirriando a coro, rondalles*, y bosque.

*Pues así llamamos a los cuentos populares en Mallorca, donde crecí.

Pero no uno cualquiera, no. El bosque era siempre encinar —porque no había otra cosa donde crecí. (Y la rondalla, esa la sabe mi padre, que me la tenía que repetir ad nauseam, pobre…)

Conozco el nombre de muchos árboles, a cuyos rebaños espontáneos llamo bosque. Sin embargo, cada árbol declina esta palabra a su manera, y lo convierte en encinar, o robledal, alameda, quejigal, pinar, pinsapar, hayedo.  Y tantos otros para los que no existen siquiera palabras en castellano.

no puedes aprenderte el bosque a partir de un libro —los bosques requieren otro tipo de aprendizaje, otra forma de conocer; requieren una implicación creativa con lo concreto

Pero conocer la palabra no significa nada.

Conozco la luz en el hayedo, y la sombra en el encinar. Conozco el aura siniestra del pinar cerca del torrente; el arrullo fresco del bosque de ribera. Esos son mis modelos de bosque, porque los he respirado con pies y pulmones, he tocado el pulso de las estaciones abrazando su madera.

Nunca me he dedicado a desentrañar los secretos del bosque. Tal vez porque siento que ya hay mucha gente que está en ello, y no me atraen los lugares concurridos; o quizás porque me parece que no se presta a disecciones (o, al menos, no a las mías). Los bosques de la memoria y la experiencia me llaman a la poesía, al arte, a la emoción. Al silencio.

Hasta ahora, no había buscado perderme en el bosque como escritora de divulgación, ni había tenido motivos para adentrarme en la espesura.

Entonces llegaron los cuentos de hadas, y todo fue bajada—y, claro, ya se sabe: la bajada es siempre rondalla y bosque.

Ha sido (como suele ser común en mí) culpa de un libro. Se cruzó en mi camino gracias a la magia algorítmica de amazon, y menos mal que leí el subtítulo (“Las raíces [enredadas] de nuestros bosques y cuentos de hadas”), porque el título no es muy claro que digamos: Gossip from the Forest, algo así como “Cotilleos del bosque” (ver nota más abajo…). Aun sin saber muy bien en qué me estaba metiendo, por suerte decidí arriesgarme a comprar una copia  de segunda mano.

Unos días después de haberlo terminado, sigo sin lograr expresar con parquedad de qué va el libro, pero sí que merece ser leído y disfrutado como un descenso de la montaña, como un paseo por el bosque. Como un cuento.

Intentaré hacerle justicia.

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[Hojeando libros] Il riposo della polpetta e altre storie intorno al cibo

(Montanari, Editori Laterza 2009)

[~ 7 minutos de lectura]

Al son de: Jimmy Fontana, Il Mondo

En los últimos tiempos, estoy leyendo muchos textos sobre gastronomía, historia gastronómica, y demás cuestiones alrededor del pan nuestro de cada día.

Quizás sea porque se ha convertido en un tema de moda, y en consecuencia logro encontrar mucho más material, a precios asequibles —sobre todo en Italia—. De entre todos los autores italianos que hablan de historia gastronómica, un nombre destaca en el panorama internacional*: Massimo Montanari.

*De hecho, incluso tiene títulos traducidos al castellano (aunque a precios que casi duplican los italianos; es a la vez un misterio para mí, así como un drama).

Sin embargo, no había encontrado el tiempo para leerme tranquilamente una de sus obras hasta hace unas semanas, cuando por fin la situación cambió, por culpa de una croqueta.

Bueno, no. Para ser más exactos, una albóndiga.

Deja que te lo explique…

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Hojeando libros: El jardín escondido

(Sampietro&Somovilla. Pol·len Edicions, 2013)

Al son de: George Fenton, Utopia

Confieso que me encanta leer.

Tengo la suerte de ser bastante rápida, lo que me permite llevar un buen ritmo devorando libros (si no tengo nada que me retrase en la lectura). De hecho, durante la redacción de La Invención del Reino Vegetal, engullí enteros 140 libros (los que he consultado sin leer de cubierta a cubierta no los tengo contabilizados en una lista a parte). Para la mayoría de ellos, cogí apuntes.

Sin embargo, hay algunos que me llegaron una vez terminada la redacción de La Invención, y al no tener ya excusa para leerlos por trabajo, se me han ido acumulando.

Y no puede ser.

Me he prometido a mí misma dedicarles un poquito de tiempo, y disminuir la columna de libros pendientes de lectura en el salón, sorbito a sorbito.

Lo que pasa es que sé que me acuerdo mucho mejor de lo que he leído si escribo sobre ello, y por eso he decidido compartir mis reflexiones/críticas literarias vegetófilas con vosotr*s. Para obligarme a tomar algún que otro apunte, que fije las ideas; y, por qué no, quizás aportar algo a lector*s interesad*s a los que pueda ayudar un comentario vegetófilo de las obras.

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