La esencia en el aceite (o no)

O, ¿qué diferencia hay entre un aceite esencial y un aceite a secas?

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Ah. ¿Es que son distintos?

Pues sí, lo son. Químicamente no tienen nada, pero nada que ver (aparte de estar formados por carbono, hidrógeno, oxígeno, y estas cosas).

… Pues entonces ¿por qué los llamamos casi igual?

Tengo la sospecha de que es porque ambos se extraen de vegetales, son líquidos a temperatura ambiente, y tienen un aspecto similar (untuoso, “aceitoso”). Sin embargo, los parecidos terminan ahí.

Los aceites (a secas, los que empleamos para aliñar ensaladas, freír espárragos, o darnos masajes relajantes) son lípidos fundamentalmente formados por los temidos triglicéridos (que integran hasta un 98-99% de sus compuestos*).

*Al menos, en el caso de los aceites comestibles.

Un triglicérido tiene esta pinta, simplificando:

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Los zigzags son ácidos grasos, que pueden discurrir más o menos derechos, o tener tortícolis y torcerse en algún punto de la cadena (y estos puntos de tortícolis son los enlaces dobles entre carbonos, que convierten a los ácidos grasos en ‘insaturados’).

Los palitos tripartitos que sirven de enganche a los zigzags son moléculas de glicerol, un alcohol muy sociable que se lleva de perlas con los ácidos grasos.

En general, estos aceites se extraen fundamentalmente de las semillas de varios vegetales, desde nuestro bienquerido aceite de oliva virgen extra, hasta el aceite de palma (el más consumido a nivel mundial, y que lleva a remolque problemas éticos nada despreciables), pasando por el de girasol, el de sésamo, el de soja, el de lino, el de almendras, el de nuez… Seguir leyendo