La Invención del Reino Vegetal: Magnolias en portada

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Ellie Goulding, Love me like you do

Por fin ya es oficial.

¡Me publican un libro!

Embarcada en él desde hace más de cinco años tras una propuesta de Jose Antonio Marina, el proyecto finalmente verá la luz con el título La Invención del Reino Vegetal (tras muchas peripecias), y sale a la venta el 7 de abril 2015 en (¿todas?) las librerías, físicas y virtuales. Os quiero ver a todos con la cartera desenvainada, preparados para el pistoletazo de salida…

(ánimooo, que es un click de nada, cuesta casi lo mismo que dos pizzas —en España—, y mantiene entretenidos durante muuucho más tiempo…)

Y, para que no os aburráis, o muráis del suspence con tanta espera (ironía, ironía), os presento la magnífica portada que han diseñado en Ariel (donde, por cierto, he tenido una ‘dire’ de proyecto estupenda: ¡gracias por todo, Fátima!):

portada_la-invencion-del-reino-vegetal_aina-S-erice-ariel-2015

Hay quien ha asumido que, ahem, la he dibujado yo… ay, ya me gustaría tenerla en mi haber, pero sintiéndolo mucho debo aclarar que no, la imagen tiene muchos más años y un pedigrí más ilustre: es una de las más conocidas ilustraciones realizadas por el naturalista inglés Mark Catesby, que apareció en la obra The natural history of Carolina, Florida and the Bahama Islands, más concretamente su volumen II (1743).

Para quienes aún duden, aquí la tenéis en toda su gloria y esplendor.

La planta en cuestión es una preciosa magnolia, Magnolia grandiflora L., para ser más exactos, que como su proprio nombre indica es llamada “de flores grandes”—o “de hoja de laurel”—.

Cuando Catesby la dibujó y describió, lo hizo en latín como MAGNOLIA altissima, flore ingenti candido, en inglés como The Laurel Tree of Carolina, y en francés, como Laurier de la Caroline. Por algún motivo, a los franceses la flor les recordaba a los tulipanes, y en varias obras se refieren a las magnolias como Laurier-Tulipier. (Ello puede inducir a confusión hoy en día, puesto que hay un árbol emparentado con las magnolias, el Liriodendron tulipifera, que se denomina árbol tulipán, o tulip tree en inglés).

Tengo noticias de su introducción en Francia y en Inglaterra (¿c. 1734?), pero he encontrado poca información referida a la península ibérica. Ello no me extraña especialmente, puesto que los territorios de los que es nativa, por mucho que hubiese españoles que los explorasen, fueron colonizados por Francia e Inglaterra. Su distribución original comprendía las regiones surorientales de los actuales Estados Unidos, desde las Carolinas hasta Florida y Texas, pasando por Georgia, Alabama, Mississippi y Louisiana.

Según he leído, Nantes parece ser la primera ciudad europea que reivindica el haber conseguido cultivar con éxito esta vistosa magnolia; en España, las primeras referencias que he hallado nos la sitúan en los Reales Jardines de Aranjuez.

En el libro ilustrando las lecciones públicas de 1801 de Cavanilles (… ¿Cava-quiéen?), se hace referencia a la magnolia, cuya descripción del fruto me gusta especialmente:

“El fruto forma una piña cubierta de caxas comprimidas de una celda y dos ventallas: del centro de cada caxa sale una semilla colgante de un hilo”.

La especie que nos ocupa, la grandiflora, le gustaba especialmente, diciendo de ella que “[P]ocos árboles nos han venido de la América más hermosos que este”, con una “copa vistosa por el contraste de sus flores blancas con el verde de las hojas” (cuyo envés describe como “aleonado” en las jóvenes; ¡qué maravillosa palabra!).

De Cavanilles sabemos que “Se cria en la Carolina”, pero sobre todo que “Se cultiva en Aranjuez al ayre libre, y florece por Julio”.

Sin embargo, su propagación por semilla no era viable, al menos en aquellos tiempos; en el Semanario de Agricultura y Artes: dirigido a los párrocos, Vol. 20, nums. 496-521 (1806), se nos cuenta tan panchamente que

“La magnolia [sic] grandiflora, las pacanas, la sophora (…) y otros muchos árboles no producían simientes fértiles por no tener verano suficiente para su maduración (…)” (p. 351).

De todo ello deduzco que la magnolia llegó a Aranjuez en algún momento del s. XVIII, incluso me aventuraría a afirmar que probablemente fuese en la segunda mitad del siglo; pero de fechas exactas, ni idea.

Genero-Magnolia-Linneo
Sinónimos en latín de Magnolia grandiflora aparecidos en la obra Parte práctica de botánica del caballero Cárlos Linneo (…) por Don Antonio Paláu y Verdéra, en la Imprenta Real (Madrid), 1786 (p. 419), accesible aquí. No se hace referencia alguna a que se cultiven magnolias en territorios españoles…

Si bien la mayoría de descripciones realizadas hasta que Linneo le otorgó su nombre binomial en 1759 hacen mención a sus flores (flore ingenti, candido; maximo flore), o a sus hojas (foliis lanceolatis, perennantibus / persistentibus; foliis subtus ferrugineis; Laurocerasi folio), lo que personalmente prefiero de esta magnolia es, además de su intenso perfume, sus frutos y semillas, que no siempre se describían tan bien como lo hizo Cavanilles.

Véase, por ejemplo, las comparaciones que hace el inglés William Marshall en el s. XVIII (lo admito… el pobre no era botánico como Cavanilles, pero aún así…):

Magnolia grandiflora red coated seeds cone
“Ehh… ¿huevo?”

El fruto es de tamaño y forma similares a un huevo grande; no obstante, aquello que lo convierte en singular y hermoso son sus semillas péndulas, de un elegante color escarlata, quienes, al ser expulsadas de sus celdas, cuelgan de largos hilos.”

(original en inglés, más abajo^; traducción de una servidora)

Yo no sé cómo serían los huevos que comía este señor, pero a mí no me lo recuerdan para nada… me quedo con la piña y las caxas, la verdad.

No es la única magnolia con las semillas encarnadas, pero quizás sí la que más comúnmente puede admirarse en jardines europeos, donde puede alcanzar los 20 metros de altura si las condiciones son favorables*.

*En su hábitat original superan los 25 m; en zonas europeas más templadas pueden alcanzar valores similares, que sin embargo son mucho menores en regiones más frías, como p. ej. Inglaterra o el norte de Francia.

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Estoy feliz como una perdiz de que me hayan puesto una magnolia en portada, porque es una de las plantas a las que quería hacer referencia en el libro, sin llegar a tener espacio para ello.

¿Por qué?

Pues por cuestiones nominales, de las que hablaré en próximas entradas bloguísticas, para poner de manifiesto los modos en que la historia de la botánica se cuela en nuestros diccionarios y nuestros jardines, sin que nosotros nos demos apenas cuenta…

Leer más sobre el bautizo de las magnolias :D

 

[Y, ya que estamos, aprovecho para pedir perdón por el hiato en un mes en que, justamente, había prometido estar muy presente en cuestiones internetísticas; cambiar de estado marital es un lío encantador, pero caótico, y no me he podido dedicar el tiempo que hubiese querido a escribir y preparar el lanzamiento…]

Mientras tanto, tengo que ir pensando en alguna cosilla que pueda resultar interesante de cara a la publicación del Libro… ¿ideas, anyone? ¡Cualquier cosa que se os ocurra será bienvenida!

^En el original, Planting and Ornamental Gardening (1785): “The fruit is nearly the shape and size of a large egg;but what makes it most singular and beautiful are the pendulous seeds, of a fine scarlet,which being discharged from their cells, hang by long threads.

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Referencias

Una ficha de referencia de la Magnolia grandiflora puede consultarse en la EOL (Encyclopedia of Life), aquí.

En cambio, un libro con maravillosas ilustraciones e información de la que me fío (está publicado por Kew, en asociación con la RHS, Royal Horticultural Society…), es Magnolias in Art & Cultivation, de B. Oozeerally, J. Gardiner y S. A. Spongberg. De él puede consultarse un fragmento en PDF, en esta dirección de internet.

Los libros de Cavanilles y del Semanario de Agricultura son libremente accesibles en Google Books (aquí, el de Cavanilles, y aquí, el Semanario de Agricultura vol. 20). De la obra y milagros de Cavanilles, además del enlace que he dejado más arriba, puede leerse el libro por el mismo autor (González Bueno), Tres botánicos de la Ilustración. Nívola libros y Ediciones, S.L. Madrid. 2002. También me he tropezado con el blog de unas alumnas de la Universidad de Alicante dedicado a la figura de Cavanilles, y hay enlaces interesantes sobre la figura de este botánico ilustrado.

Sobre William Marshall y la referencia a la magnolia: Jacques, D. 1993. William Marshall’s Advice on Plant Selection. Garden History 21 (2): 206-216.

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2 comentarios en “La Invención del Reino Vegetal: Magnolias en portada

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