Cuando las chumberas sangran

Historias y paradojas sobre invasiones biológicas

[~ 10 minutos de lectura]

Al son de: Bliss, Don’t Look Back

{Originalmente publicado en el número 21 (Febrero de 2018) de la revista PARADIGMA, editada por la Universidad de Málaga y dedicada a las Plantas y los Animales. Puedes acceder al PDF original desde aquí.}

Queensland, Australia. 1912

Se busca desesperadamente asesino para exterminio en masa.

Me dijeron que no podía escribirlo de forma tan explícita en el anuncio oficial, claro. El gobierno es un poco tiquismiquis para estas cosas, pero en realidad era lo que necesitábamos urgentemente, y todo por culpa del maldito rojo de las casacas militares. Nunca una casaca creó tantos problemas (salvo, quizás, la de Caperucita; pero los lobos no ven en rojo, así que…).

Todo había empezado en 1793, cuando los ingleses, en lugar de dedicarse a vigilar a sus vecinos que se divertían guillotinando nobles a diestro y siniestro en París, se pusieron a pensar en otras cuestiones y decidieron que Australia sería un lugar perfecto para cultivar la cochinilla del carmín y obtener tinte rojo para las benditas casacas de sus soldados. ¡Ja! Perfecto, y una porra… Cochinillas, no vieron ni una, pero los cactus esos, los nopales que les sirven de comida al bicho, esas sí que se apoderaron de nuestras tierras en un abrir y cerrar de ojos, y ya no hubo quien les parase los pies. O los cladodios, vamos.

Opuntia tomentosa
Opuntia tomentosa, una de las especies que se comportan como invasoras en Australia.

Lo hemos intentado todo, de verdad. Fermentarlas y producir alcohol, o convertirlas en jabón, o papel— no funciona. Hace una década que el gobierno prometió una recompensa de £5 000 para quien descubriese un mecanismo de control efectivo, y nada. Hace cinco años se duplicó la cifra, y aún nada.

Así que esta es nuestra última esperanza para exorcizar al demonio chumbo: the Prickly Pear Travelling Commission. Sus miembros nos embarcaremos en sendas misiones, rumbo a Latinoamérica en un intento de encontrar a ese asesino que tan desesperadamente necesitamos, que sea capaz de exterminar a las Opuntia. Seguir leyendo

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Varitas mágicas, ritos y religión – 2 (“Tienes madera de varita mágica…” III)

Notas de varitología comparada, Parte Cuarta: Hojas

[~ 17 minutos de lectura]

Al son de: Conjure One, Places that don’t exist

{Por si acabas de llegar, este artículo es la última parte de una serie sobre varitas mágicas/con poderes, y las plantas que las componenParte Primera: Raíces , sobre varitas mágicas en el mito; Interludio: Yemas, sobre varitas en la leyenda y la literatura; la Parte Segunda: Brotes, sobre varitas en la historia; y la Parte Tercera: Ramas, que inicia las varitas en el ritual y las religiones.}

Kit japonés de adivinación Hazlo-Tú-Mismo

Incluye: cajita con agujerito en un lado, cien palitos de bambú marcados, y libro de interpretación.

Instrucciones de uso:

1. Introduzca los palitos en la caja y ciérrela.

2. Agite la caja hasta producir la salida de un palito por el agujero lateral.

3. Compruebe el número marcado en el palito, y consulte la sección correspondiente en el libro.

A cada palito le corresponden dos páginas; en una de ellas leemos los siguientes versos chinos:

Sasaella masamuneana, bambú endémico de Japón. ¿Palitos de bambú?
Sasaella masamuneana, un bambú endémico de Japón. Ni idea de si lo usaban para hacer palitos de adivinación, pero bueno…

La pagoda, construida sobre las siete cosas preciosas,
Descansa en lo alto de la cima elevada;
Todos la contemplan con admiración,
Que no haya miradas negligentes.

Ea. ¿Te ha quedado claro tu futuro? ¿No?

Bueno, no te preocupes, que el autor del libro ya se ocupa de desentrañar los misterios del poema a continuación, y traducirlos a idioma de horóscopo (en resumen: que si eres buena gente, tendrás suerte)

Imagino que, con esta pista introductoria, ya has adivinado (je, je, je) de qué va a ir el siguiente apartado de esta entrega varitológica (la primera parte está aquí), donde seguiremos ocupándonos de varitas, ritual y religión… Seguir leyendo

Varitas mágicas, ritos y religión – 1 (“Tienes madera de varita mágica… III)

Notas de varitología comparada, Parte Tercera: Ramas

[~ 11 minutos de lectura]

Al son de: Sleepthief, Mortal Longing

{Aquí puedes leer la Parte Primera: Raíces de esta serie, sobre varitas mágicas en el mito; el Interludio: Yemas, sobre varitas en la leyenda y la literatura; y la Parte Segunda: Brotes, sobre varitas en la historia.}

Espíritus blancos, espíritus negros.

Palo bueno, palo malo.

Las divisiones binarias nos gustan. Trazar un círculo en la arena, y ordenar todos los fenómenos del mundo según caigan dentro o fuera de la línea divisoria.

Por suerte o por desgracia, las cosas no funcionan así, y ya te habrás dado cuenta leyendo las previas entregas de estas notas de varitología comparada… las categorías no son absolutas, los bordes no son claros. Las diferencias entre mito y leyenda no son tajantes, los confines entre magia y religión tampoco, la obsesión por la salud crece en todas partes… y las cosas pueden complicarse más —¡sí, más!

Por si no nos bastaba con definiciones chuscas de lo que es una “varita mágica”, ahora tenemos que vérnoslas con otras preguntas mucho más serias y trascendentes:

¿Qué es religión? ¿Qué es ritual?

Ramita de endrino en una puerta
¿Qué es costumbre? ¿Qué es superstición? ¿Qué es creencia? ¿Qué es…?

Como estas notas no pretenden superar ningún examen de antropología, no me enredaré en tecnicismos: en estas últimas entregas trataremos con varitas/palitos/palos que participan en (1) ceremonias que aspiran a conectar o comunicar con la esfera de lo sobrenatural; (2) prácticas que pretenden adivinar el futuro/destino de alguien; y (3) actividades ritualizadas (su desarrollo obedece a un esquema preciso que se repite, con pocas o ninguna variación, para conseguir un objetivo concreto).

Además, hoy nos pasearemos por geografías distintas a las consideradas hasta ahora, muy eurocéntricas, porque los palitos como instrumento ritual son un fenómeno universal. Seguir leyendo

“Tienes madera de varita mágica…” (II) Varitas mágicas en la historia

Notas de varitología comparada, Parte Segunda: Brotes

[~ 18 minutos de lectura]

Al son de: The Moon and the Nightspirit, Tavaszhozó

{¿No has leído las entregas anteriores de la serie? Aquí tienes la Parte Primera: Raíces, sobre varitas mágicas en el mito; y el Interludio: Yemas, sobre varitas en la leyenda y la literatura}

Dios otorgó el poder no a la madera, sino al hombre.
— de un Manual para zahoríes alemán, 1668

Nos encontramos en el año 1693. Mientras al otro lado del Atlántico los juicios por brujería de Salem se saldan con más de veinte muertes, el sacerdote francés Pierre Lebrun publica en París una de sus obras de mayor éxito:

Cartas que descubren la ilusión de los filósofos sobre la varita, y que destruyen sus sistemas, más o menos.

(Ya. Dudo que el éxito le viniese por su título conciso y pegadizo…)

En el Prefacio, su autor menciona una práctica que se ha vuelto común entre las gentes, “y de la que cabe dudar, si se funda en una razón Física, o si tiene algo de milagroso, o si no es más que el efecto del engaño, o de la superstición”.

Se trata de una varita (baguette), “con la que uno encuentra agua, metales, los límites entre propiedades, & otras muchas cosas escondidas.”

Ilustración de varitas en el libro de Lebrun (1693)Por una parte, nos cuenta Lebrun, su funcionamiento es sencillísimo; nada de abracadabras ni ceremonias con tufillo a magia, lo que parece indicar que la varita obedece a leyes naturales… pero. Por otra parte, “esta varita no se mueve si no en manos de ciertas personas. Y se inclina hacia cosas muy distintas”, señalando cosas “que tienen más de moral, que de Físico” —desde límites entre campos hasta asesinos y ladrones. Entonces… ¿actúa la varita en respuesta a fuerzas sobrenaturales?

Ante la duda, “es importante poder juzgar con conocimiento de causa, y pronunciar un veredicto definitivo” sobre el tema.

Sobra decir que el pobre Pierre no consiguió escribir tal veredicto ni de lejos, pero su empeño nos sirve para adentrarnos en la tercera entrega de la serie varitológica que nos ocupa: varitas físicas reales, que en algún momento algún ser humano empleó atribuyéndole poderes especialesSeguir leyendo

Varitas legendarias & literarias | “Tienes madera de varita mágica…”

Notas de varitología comparada, Interludio: Yemas

[~ 19 minutos de lectura]

Al son de: Michael & Jeff Danna, A Celtic Romance

Cuenta la leyenda que, cuando la reina Étaín desapareció de la corte de Erinn (Irlanda), el rey encargó su búsqueda al druida Dallan. Tras muchos meses de fatiga, por fin el gran druida cortó cuatro varitas de tejo y en ellas labró una serie de caracteres mágicos; gracias a ello le fue revelado el paradero de la reina, oculta en el palacio del soberano de las hadas Midir.

Tejeda enramada (Taxus baccata)
Ramas de tejo (Taxus baccata), perfectas para ser cortadas e incisas si eres un druida en busca de una reina perdida…

Quizás recuerdes a Étaín como la mujer que fue convertida en charco (y después, en mosca) por una rival celosa blandiendo una varita de serbal. Ambas historias pertenecen al ciclo mitológico-legendario conocido como El Cortejo de Étaín, y nos introducen en las arenas movedizas que yacen entre el mito y la realidad.

Nos adentramos así en el territorio de las leyendas, de los cuentos, de las historias que cantamos o escribimos, comúnmente protagonizadas por mortales cuyas aventuras se desarrollan —o al menos empiezan— en un mundo que nos resulta familiar.

Una huérfana sometida a la tiranía de su madrastra; un caballero pendón que busca conquistas de usar y tirar; un faraón destronado; un duque exiliado en una isla lejana.

El papel de los dioses en estas historias, si es que lo tienen, suele ser secundario; sin embargo, abundan seres con poderes sobrenaturales que se mueven en la frontera entre lo creíble y lo increíble (una frontera muy ancha y muy borrosa, pues diferenciar entre mito y leyenda es complicado, así que espero me perdones las inexactitudes cometidas al respecto).

En algunas de estas historias también aparecen varitas, cuyos principales atributos concuerdan con los de sus mellizas, las varitas míticas: transformaciones, y/o ejercer algún tipo de control sobre los demás —ya sean personas, el resto del mundo natural, o las almas de los muertos.

No obstante, en el caso de estas varitas legendarias y literarias, más cercanas al mundo cotidiano que habitamos, cabe preguntarse: ¿hasta qué punto la leyenda refleja aspectos de la realidad? Seguir leyendo

“Tienes madera de varita mágica…” (I) Definiciones & varitas en el mito

Notas de varitología comparada, Parte Primera: Raíces

[~ 14 minutos de lectura]

Al son de: Achillea, The Nine Worlds

Madrid, 6 de junio 2018.

Se escuchan gritos que provienen del sótano de una librería, una sarta de palabras incomprensibles para el mundo no-mágico.

“¡Alohomora!”

“¡Lumos!”

“¡Wingardium leviosa!”

“¡Expelliarmus!”

“¡Avada kedavra!”

Intercambiar hechizos harry-potterianos con un crío de ocho años es toda una experiencia. Afortunadamente para mí, era un muggle —o, como mínimo, no tenía lo que hay que tener para que una maldición Avada kedavra le funcionase y dejase tieso a su enemigo (que al parecer, en este caso era yo): no tenía una varita mágica.

Si hay algo por lo que estoy muy agradecida a J. K. Rowling, es la cuidadosa atención que presta en el Potter-verso (= universo harry-potteriano) a la varitología, disciplina imaginaria que toma en consideración los pormenores de la elaboración de varitas mágicas… hechas, cómo no, a base de maderas varias.

En Cuéntame, Sésamo aparecen varitas (las que más llaman la atención, de hecho, las llevamos Jacobo y yo en nuestras respectivas fotos de la sección biográfica. La de Jacobo no sé, pero la mía con toda probabilidad era de Quercus ilex).

Sin embargo, ese libro no era el lugar más adecuado para meterme en cuestiones varitológicas, que son complejas de desbrozar y obligan a plantearse preguntas como: ¿de dónde salen las varitas mágicas? ¿En qué lugares, en qué tradiciones folklóricas y mitológicas nacen? ¿Cuándo aparecen? ¿De qué están hechas, y por qué?

Pero, primero y sobre todas las cosas, el mayor interrogante que toca abordar en cualquier pesquisa varitológica histórica es:

¿pero qué rayos es una varita mágica? Seguir leyendo

Primavera en el Real Jardín Botánico de Córdoba

Visita al Jardín Botánico de Córdona en abril de 2018

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Loreena McKennitt, Spanish Guitars and Night Plazas

No se te ocurrirá visitar el jardín botánico en Córdoba, pero no ir a la mezquita…”

La de mi madre era una pregunta-amenaza retórica: sabía perfectamente que sí se me había ocurrido, porque es consciente de que mis prioridades no suelen coincidir con las del resto de turistas (la Torre de Pisa también sabe algo al respecto…).

Al final organizamos el viaje de forma que hubiese tiempo para todo, siguiendo un estricto orden de preferencia: primero, pasar una tarde con Jacobo Muñiz (genial ilustrador de Cuéntame, Sésamo) en un entorno y una compañía privilegiados (maravilloso Antonio de Culturhaza).

Aloysia gratissima
Pariente de la hierbaluisa que conocí paseando por el Arboretum del jardín, Aloysia gratissima.

Segundo, mañana en el Real Jardín Botánico de Córdoba. Tercero, visita a Mezquita-Catedral (bajo amenaza de que se me retirase la palabra materna), y agradable callejeo antes de reemprender el descenso más al Sur.

El jardín botánico de Córdoba había entrado en mi radar gracias a un artículo en Los Árboles Invisibles que hacía referencia a un curso de plantas tintóreas —un viejo sueño mío que aún no he logrado cumplir— celebrado allí. Por fin, el pasado abril (entre presentación y presentación de Cuéntame, Sésamo: unas cuantas en Madrid y aledaños, otra en Málaga) logramos visitarlo…

Impresiona un poco pensar que este jardín de 7,5 ha es más joven que yo. Se fundó en 1987 (merced a los esfuerzos del Instituto Municipal de Gestión Medioambiental, IMGEMA) cordobés, y en 2012 nada más se le concedió el título de Real. Seguir leyendo