Al son de: Ana Alcaide, Sono

Hace ya unos meses lancé un grito desesperado de ayuda a mi círculo de amistades; debía celebrarse un bautismo literario, y no tenía nombre para la criatura.

Bueno, en realidad sí tenía.

Pero como la criatura no era completamente mía, el asunto nominal era un tema espinoso que se discutía a tres bandas: Editorial, Mecenas, y yo.

Editorial: Ariel (por cierto, me encanta trabajar con una editorial con nombre de sirenita).

Mecenas: Jose Antonio Marina, filósofo (que no tiene nombre de sirenita, pero es estupendo igual).

(Yo: la currante apadrinada.)

La criatura: el libro que ha absorbido mi tiempo libre en los últimos cinco años y medio (mes p’arriba, mes p’abajo), ese proyecto tan malamente definible que intento resumir en la famosa frase que muchos de vosotros me habréis escuchado alguna vez: “los modos en que la humanidad nos hemos relacionado con las plantas”.

(a quien no le haya quedado claro, no os preocupéis: es que no queda claro. No sé cómo hacer para que quede claro. Lo único que se me ocurre proponeros es: echad un vistazo al índice. Luego volvéis, y me contáis a ver si os viene a la cabeza alguna forma de resumirlo que sea breve, buena, bonita y barata).

Proyecto propuesto por un filósofo pero escrito por una científica, y que sin embargo está a caballo entre la historia (de la ciencia, de las religiones, del arte…), la antropología o el arte, por decir sólo unas cuantas. Si ya tenía problemas para definir la temática en dos frases, y me las veía y deseaba para ubicarlo en un género, podéis imaginaros los sudores fríos que me provocaba pensar en el título.

*

El primer título de trabajo, allá en los albores del proyecto, fue El Corazón Verde, propuesta de Jose Antonio. Me recordaba a películas de Michael Douglas, con esmeraldas robadas y junglas exóticas. No terminaba de convencerme, pero lo dejamos en standby mientras trabajaba en los contenidos.

(la película, en caso de que también a vosotros os suene, era Tras el Corazón Verde, con Kathleen Turner y Danny DeVito).

Mientras tanto, le pusimos un nombre de guerra—digoo, de trabajo— a la carpeta del proyecto, con acrónimo y todo (TMP), y me olvidé del título durante unos años.

No recuerdo cuándo se me iluminó la bombilla y se me ocurrió el primer título serio al que le veía potencial: Imaginando Vegetales.

Reunía algunos de los requisitos que para mí eran fundamentales:

1. Brevedad. Como no sea muy rarito, ¿quién narices se acuerda de un título de dos líneas? En Made to stick, los Pink ya decían que la brevedad es un elemento esencial para que aumente la “recordabilidad” de la información—de ahí que los eslóganes, los refranes, y las frases pegadizas sean sintéticas.

2. Adaptabilidad. Teniendo en cuenta que el proyecto en la mente de Jose Antonio prevé la extensión a los muy aristotélicos “reinos” animal y mineral, me parecía bueno un título en que pudiesen encajar igual de bien pedruscos, bichos o plantas (Imaginando Animales, Imaginando Minerales)… manteniendo siempre una identidad que los distinguiese como “serie” (o trilogía, aunque no estoy segura de que se aplique esa palabra a los ensayos filosófico-científico-históric— … bien, mejor dejémoslo en ensayos raritos).

3. Precisión&Poesía. Siendo una temática tan difícil de definir, hallar palabras que reflejen bien todo el libro era… un pelín complicado. Imaginar era una palabra cuyo desarrollo semántico en la historia calzaba bien, aunque tuviese connotaciones poco ‘exactas’ en su acepción más común hoy en día.

¿Por qué calzaba bien?

Pues porque uno de los significados de imaginar es “representar idealmente algo, inventarlo, crearlo en la imaginación”: es ese espacio en el que nuestra mente se apodera del mundo y lo hace suyo, y el mundo deja de ser sólo él mismo, sino que se convierte en un mundo vivido, pensado, interpretado, representado por nosotros—un mundo, resumiendo, humanizado por la inteligencia humana.

Sin embargo, el título no terminaba de convencer a mi mecenas —y lo que dice el mecenas, que por algo lo es, va a misa—. La editorial también se pronunció en contra, y tuve que añadir a mi lista de To Do Things un ítem que ya creía superado: BUSCAR TÍTULO.

(Y uno que, además de cumplir todos “mis” requisitos, fuese del agrado de los otros dos interlocutores en este proyecto. Casi ná).

Fueron surgiendo sugerencias por parte de todos: “Descubrimiento y Conquista del Reino Vegetal”; “La búsqueda del paraíso” (subtítulo: la inteligencia verde); “El hombre cultivado”; “Y el vegetal se hizo cultura”; “La aventura del hombre en el reino de las plantas”, “Caminando entre Vegetales”…

Al final, y tras haber leído un artículo sobre la importancia de escoger un título que haga bien su trabajo, me convencí de la necesidad absoluta de recoger datos de verdad sobre cuán apetecibles resultaban, a nivel de marketing, cada una de las propuestas. Todo ello partiendo de una suposición fundamental: a saber, que el trabajo de un título es llamar la atención de lectores potenciales y conseguir que les apetezca comprar el volumen.

La mayoría de vosotros sabéis qué pasó a continuación: el grito desesperado de ayuda. Escogí seis posibles candidatos (con propuestas propias, de Jose Antonio, y de la editorial), elaboré un cuestionario en línea empleando una versión simplificada y chapucera de la técnica aplicada en los torneos de fútbol: enfrentar a los contrincantes 1 a 1, e ir pasando rondas hasta la Gran Final (al no tener tiempo, y con miedo a cansar a mis sufridos colaboradores, la cosa terminó siendo mucho más rápida y poco seria a nivel de diseño experimental, pero bueno).

Los resultados fueron los que siguieron:

Nº de respuestas recogidas: 94 (92 a través del cuestionario en línea + 2 vía email).

  • En la lucha entre Imaginando Vegetales y La aventura de la humanidad en el reino de las plantas, el marcador quedó 56 vs 37
  • En el encuentro entre Y el vegetal se hizo cultura y El jardín de las ideas: 29 vs 62
  • Y por último, en el partido entre Descubriendo el mundo vegetal y Mil maneras de relacionarse con un vegetal: 36 vs 55

Sin embargo, la última pregunta (que permitía dar mayor o menor peso a cada una de las elecciones), matizaba un poco la cosa:

Mencionado Preferido Seguno favorito NR
Imaginando Vegetales 56 28 11 1
La aventura de la humanidad en el reino de las plantas 37 13 12 1
Y el vegetal se hizo cultura 29 4 14 1
El jardín de las ideas 62 15 27 1
Descubriendo el mundo vegetal 36 5 5 1
Mil maneras de relacionarse con un vegetal 56 16 10 1

Tras enviar estos resultados a la editorial y al mecenas, muy contenta por la respuesta y por tener datos que realmente decían algo útil sobre qué título convenía (o no convenía) escoger… resultó que Jose Antonio había tenido una idea nueva al respecto:

La Invención del Mundo Vegetal

Un título que me gustó desde el primer momento, pues reunía los requisitos que yo buscaba, y el sentido que se le daba a “invención” como descubrimiento, además de creación, encajaba mucho con la temática del libro.

Propuse elaborar un nuevo test para enfrentar al ‘ganador’ de las pruebas anteriores, con esta nueva sugerencia; así, nos curábamos en salud y teníamos datos reales con la colaboración de [potenciales] lectores reales (algo cuya utilidad me quedó muy clara al ver cómo uno de mis títulos ‘candidato’ mordía el polvo frente a una propuesta que no me entusiasmaba… ¡no siempre la intuición del autor es la que vale!).

Como podéis deducir por la ausencia de tests más allá del primero, fue una propuesta que cayó un poco en saco roto: el nuevo título quedó tácitamente aceptado por mayoría, y no pude volver a tocaros las narices con peticiones de contestar a otro test.

(Sí conseguí que el “mundo” vegetal se convirtiese en “reino”, lo que me hace muy feliz).

En resumidas cuentas: la criatura ha sido bautizada con un nombre que no concursó en la contienda inicial en la que todos colaborasteis; ello quiere decir que, si bien ninguna de vuestras elecciones ha ganado, tampoco ha perdido… (ya dicen que quien no se consuela es porque no quiere, ay).

Sin embargo, ello no quita que os esté tremendamente agradecida a todos los que participasteis por haberme ayudado, realmente me sirvió de mucho aunque no se vea reflejado en la portada del libro; y os debo una dedicatoria y firma en cada una de vuestras copias, así que, ¡corred raudos a encargarlas en pre-venta! (ya os avisaré…)

Muchas gracias, de corazón, por haberme ayudado. Tendré el bolígrafo en ristre para firmar todo lo que me pongáis por delante (menos un cheque en blanco, que la banca está un poco alicaída últimamente).

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Por otro lado, ¡hoy es mi primer bloguiversario!

Si fuese una persona organizada y como Dios manda, habría pensado algo original y divertido para celebrarlo. Pero como no es el caso, y llevo una temporada de estrés considerable, creo la fecha pasará sin pena ni gloria… si bien no por mucho tiempo.

Este mes voy a ir sacando articulillos relacionados con la inminente llegada de El Libro—al menos, esa es la idea.

(y otros artículos que tengo acumulados a la espera de que lleguen fotos; va a ser un mes denso, me parece…)

Mientras tanto, os dejo con un guiño a mi antiguo fondo de blog, que sentí mucho abandonar y que de vez en cuando echo de menos…

papavero
Papaver rhoeas, como fondo de pantalla :)

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4 comentarios en “En busca del título perdido: La Invención del Reino Vegetal

  1. No sabía de la aventura en la que estabas metida con la búsqueda de un título para tu libro, no es una cuestión banal,y siento no haber contribuido en la búsqueda del mismo ya que se me suele dar bien lo de tittular las cosas. De todos modos te diré qué a mí particularmente “iMAGINANADO VEGETALES” me gusta mucho. No te puedes imaginar los lios que se hace la gente con los títulos,los que trabajamos en una biblioteca,lo sabemos por experiencía. He leído los capítulos que has colgado y me han parecido excelentes. Espero poder leerlo pronto.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡¡Muchas gracias!! No se me ocurrió en aquel momento pedir ayuda vía blog, pero me hubiese gustado mucho contar con tu experiencia y me encaaanta saber que el título original era de tu agrado! (así como los capítulos colgados… espero que el resto del libro esté a la altura, y ten por seguro que cuando salga a principios del mes que viene, te lo dedico ;D).

      Le gusta a 1 persona

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