Misterios de la historia de las burladoras en el Viejo Mundo (Datura spp

[~ 8 minutos]

Al son de: Delerium feat. Michael Logen, Days Turn into Nights

Aquella noche salí del jardín botánico con la piel acribillada por los mosquitos y el corazón rebosante de emoción.

Por fin la había cazado.

Con su coqueta falda blanca desplegada en la oscuridad, por fin había logrado cazar a mi fantasma a la luz de la luna —o, mejor dicho, a la luz de un LED.

Tras un mes de perseguir sombras, finalmente nos veíamos las caras, Datura y yo.

Datura metel bajo la luna

Antes de la caza: cómo conocí a las Datura

Llevaba ya un tiempo a la caza de plantas mágicas, recogiendo sus historias para después hilvanarlas una vez más, pero con un toque personal. Había empezado por las hierbas empleadas contra el mal de ojo, para después irme a las plantas que la leyenda asocia a la brujería. Por mis páginas habían desfilado la mandrágora, la belladona, el beleño… hasta llegar el turno de las últimas de mi lista: las burladoras que conocía, Datura stramonium y D. metel.

Nuestra historia compartida había empezado mucho antes de conocerlas en persona: sabía de ellas de oído, gracias a la asignatura de diversidad vegetal que cursé en la universidad. Aún recuerdo el aviso, entre tímido y avergonzado, que nos dio el profesor sobre el estramonio —consejo evidentemente ligado a sus propias experiencias con la planta—: no fumar. Jamás.

Una búsqueda rápida por internet pondrá de manifiesto que ha habido montones de personas que, o no tuvieron profesor que les aconsejara, o (más probablemente) no hicieron caso a las advertencias que circulan sobre este género de plantas. Los resultados suelen ser de todo, menos bonitos.

Pero como fumar nunca fue lo mío, mi interés en ella era puramente platónico*.  Me pareció… intrigante.

*Como sucede con la mayoría de plantas tóxicas con que me tropiezo; mis afanes empíricos tienen sus límites.

Siempre me ha gustado saber lo que se esconde tras aquellos vegetales de aspecto inocente pero alta toxicidad. Andar por el vecindario e ir señalando, mira, esa de ahí tiene hojas venenosas que se empleaban para las liendres y las alimañas. Esa otra, en cambio… una semilla basta para matar a un niño; tres, si eres adulto.

No crecían Daturas en los jardines del vecindario, pero sí sus hermanas de mayor estatura, las Brugmansias. Solía pasar junto a ellas, con sus flores péndulas meciéndose al compás de la brisa, y les lanzaba sonrisas cómplices. Tus dueños no tienen ni idea de lo que eres capaz, pero yo sí conozco tus secretos.

cf Brugmansia

Las plantas peligrosas suelen ser enigmáticas como esfinges; su apariencia rara vez delatará sus oscuros poderes sobre la vida y la muerte.

También estaba convencida de conocer los secretos de las Datura. Mientras escribía La Invención del Reino Vegetal (ese libro primogénito sobre los affaires culturales entre plantas y personas), habían aparecido varias veces en mis lecturas, mencionadas entre los ingredientes que se les suponen a los famosos ungüentos de las brujas*.

*Sí, hablo de esos potingues brujiles elaborados a base de grasa y un cóctel de plantas alucinógenas, entre las cuales se incluyen precisamente la mandrágora, el beleño o la belladona.

Recuerdo que mientras estudiaba para mis exámenes de botánica farmacéutica en el orto botanico, solía mirar esas cápsulas erizadas de espinas —las del estramonio apuntando hacia el cielo, las de D. metel hacia el suelo— y les sonreía, a ellas y a los turistas que tan inocentemente pasaban a su lado sin hacerles ni caso. Ah, si supieseis lo que yo… solía reírme para mis adentros.

Cápsula de Datura metel

Nunca la había investigado en profundidad, cierto; pero me las daba de sabionda menor en historias de plantas venenosas, y todo lo que había leído sobre ella parecía bastante claro y sin complicaciones.

Entonces llegó el momento de ir a la caza de su historia. Pan comido, ¿no?

Y sin embargo, al concentrar mi atención sobre ella y tender la mano para coger aquella planta de apariencia sólida que crecía en la periferia de mis conocimientos, se esfumó.

Repetidamente.

Nada de Datura en Eurasia antes de Colón, dice la genética

Primero fueron sus orígenes.

Verás: el género Datura tiene varias especies*, y las dos que conocía yo mejor habían sido consideradas desde siempre como autóctonas en el viejo continente. Sin embargo, los análisis genéticos revelaron que el origen de todas y cada una de las Datura es… americano.

*Doce, para ser más precis*s.

Lo cual significa que D. metel y D. stramonium no podían haber crecido en Eurasia antes del intercambio colombino.

Entonces… fuera Daturas para los potingues brujiles medievales.

Esta revelación me dejó chafada—y, a la vez, me aguijoneó las ganas de investigar más sobre el tema. Menudo giro de acontecimientos inesperado. Y, como me gusta llevar la contraria y descubrir las cosas por mí misma, me propuse cerciorarme de que realmente no hubiese habido hallazgos daturísticos en Eurasia antes de 1492…

Se abre la veda. La caza ha empezado.

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Intentar fotografiar flores de Datura a la luz del sol es como intentar ver las estrellas al mediodía

A veces el universo tiene un maravilloso sentido de la sincronicidad. Al dar inicio a mi furiosa investigación daturística, mis paseos por el jardín botánico revelaron una sorpresa excitante: ¡mis flores fantasmas estaban a punto de florecer!

Así que lo planeé todo para una larga visita al jardín: una mañana entera de sacar fotos a mandrágoras desperezándose de su entierro veraniego, rosas, frutos de algodón, espigas de salvia y bayas coloradas de espino blanco… pero de mis ansiadas flores de Datura, ni una.

Datura stramonium cerrada
Laalalaaa, no voy a abrirme para tiii-iiii…

Ahí me tenías sentada junto a su parterre, esperando… y nada: las trompetas blancas permanecían tozudamente cerradas. Me recibieron bien plegadas en espiral a mi llegada a las 9 de la mañana, y tres horas después seguían durmiendo. Otros treinta largos minutos se arrastraron por la esfera del reloj antes de que finalmente me rindiese.

Lo volví a intentar una semana más tarde, en vano. Seguían cerradas, como finos puños apretados bajo la luz nublada de la tarde. Burladoras las llaman… un nombre adecuado.

Empezaba a dudar de si lograría fotografiarlas antes de marcharme, cuando descubrí por casualidad el motivo por el que no conseguía encontrarlas abiertas.

Mientras volvíamos a casa un sábado tarde, pasamos por delante de un diminuto jardín con una familia de ejemplares de Datura cf metel, en los que había reparado ya tiempo atrás. Todas sus flores estaban abiertas y alerta.

Me hubiese dado de cabezazos contra la ventanilla del coche de no haberme alegrado tanto ante mi descubrimiento de que eran flores nocturnas. Elemental, querid* Watson.

Si hubiese sabido entonces que uno de sus nombres comunes en inglés es moonflower, flor de luna, puede que me hubiese ahorrado mucha frustración (y no me hubiese sentido como una imbécil absoluta. ¡Menuda bióloga!).

¿Datura stramonium en un cuadro de Botticelli?

Me sentí un poco mejor al descubrir que es algo que hace a menudo, eso de tomarle el pelo a quienes la buscan. Parece gustarle, eso de dejar en evidencia a los ingenuos que, esperando hallarla en un lugar, nos acercamos para cerciorarnos de su identidad—y entonces ella se esfuma, dejándonos con un palmo de narices.

Mientras indagaba sobre sus aventuras geográficas, me tropecé con uno de estos casos de engaño daturil, que involucraba una famosa pintura renacentista (precolombina): el Marte y Venus de Botticelli.

Resulta que en 2010 se publicó un artículo anunciando que un cuadro del s. XV podría ocultar una droga alucinógena a plena vista: Datura stramonium.

¿Has visto alguna vez el cuadro? Es este de aquí:

Venus_and_Mars-by-Botticelli

El sátiro en la esquina inferior derecha, ¿tiene algo en la mano…? ¡Sí! Quizás… ¿un fruto?

Y no se parece a… pardiez. Caramba, ¿acaso podría sostener una cápsula de estramonio?

botticellis-satyr-marsvenus

Si nos fijamos en la cápsula, sólo en la cápsula y nada más que en la cápsula y su aspecto, supongo que podría ser…. como podría ser una nuez verde, o un pepino pequeño, o un pepinillo del diablo (Ecballium elaterium; casi que esta es la que me convence más…).

La identificación del fruto del cuadro con el estramonio, mucho me temo, es de todo menos evidente, así que aparqué la historia como otro avistamiento de mi flor fantasma. Sugerente, pero a fin de cuentas sin sustancia.

¿Cápsulas de Datura en yacimientos arqueológicos europeos?

El siguiente avistamiento con que me tropecé parecía mucho más prometedor: un artículo científico que mencionaba el hallazgo de cápsulas de D. stramonium en una excavación de la Edad del Bronce en Andorra.

datura-stramonium-capsule

¿Sería posible que fuese cierto…?

Rastreé el artículo original, encontré la dirección de correo electrónico de uno de sus co-autores, y le escribí un email.

Me contestó con gran cortesía y rapidez; no había estado a cargo de los restos macrobotánicos, y el colega que los había clasificado ya no estaba activo en el campo de la arqueobotánica, en buena parte debido a controversias alrededor de algunas identificaciones botánicas en su trabajo.

Hasta donde él sabía (y con la rara excepción de un solo paper mencionando el estramonio), no había hallazgos arqueológicos de Datura en Europa anteriores a Colón.

Y allá que se iba otro fantasma.

Datura en la India: un misterio intrigante…

Sin embargo seguí investigando, y fui vagando hacia el este hasta que me topé con un artículo cuya tesis no era tan fácil de desmontar:

“Basándonos en antiguos textos árabes e indios, y en representaciones iconográficas de la India meridional, para mostrar que existen evidencias concluyentes que apuntan a  la presencia precolombina de al menos una especie de Datura en el Viejo Mundo”.

La India.

Más tarde o más temprano, tenía que ser la India, donde nació el nombre Datura (originalmente, dhattura), donde sabía que mi flor fantasma era una planta consagrada al dios Shiva.

siva-nataraja-thiruvalangadu
Algunas variedades ornamentales de D. metel tienen flores dobles y hasta triples. La imagen está basada en una foto del usuario de flickr Badri Seshadri, sacada en el Museo de Chennai.

De repente me encontré pasando horas conectada a internet rebuscando entre fotografías e imágenes de bronces de Shiva Nataraja (y no unos cualesquiera, sino los creados durante la dinastía Chola), para ver si lograba distinguir flores daturescas en los tocados de las esculturas. El caso más impresionante que he localizado es el magnífico ejemplo del s. XI Thiruvalangadu Nataraja, donde se ve una flor atrompetada triple floreciendo sobre la cabeza del dios danzante junto a una calavera, una cobra y una luna creciente.

Burladoras que se abren con la luna…

Esta misteriosa dhattura (si bien responde a muchos otros nombres, como unmattam en Tamil) se menciona en textos antiguos, como el conocido Kamasutra (s. IV aprox.), donde se dice en el capítulo Sobre la seducción y los afrodisíacos:

“Si un hombre se frota el lingam con una mezcla de polvo de dhatturaka, pimienta negra y miel, y seguidamente practica la unión sexual, su pareja se someterá totalmente a su voluntad y jamás deseará unirse con otro.”

Cuando leí el pasaje, me entró un escalofrío. Pues las leyendas en otros lugares del mundo afirman que algunas especies de Datura han sido usadas para esclavizar la mente de otros (al más puro estilo zombi… literalmente. Puedes leer un poco más al respecto aquí).

No hay otra planta que parezca responder igual de bien a las antiguas descripciones indias de “dhattura”, no tan convincentemente como nuestro fantasma americano. Si fuese cierto, ello significaría que Datura (probablemente D. metel) logró llegar de alguna forma a la India durante el primer milenio de nuestra era.

No he conseguido encontrar estudios que analicen las relaciones genéticas entre las variedades indias y las americanas de D. metel para comprobar si la hipótesis del artículo es posible. Por el momento, la ciencia aún no se ha puesto a investigar si nuestro fantasma cruzó el Pacífico antes de saltar el Atlántico.

Llegados al cierre de mis aventuras detectivescas, la historia de la Datura en Eurasia sigue siendo nebulosa, y (al menos, por ahora) me toca hacer las paces con el misterio espinoso que persiste a su alrededor. Aceptar sus claroscuros de noche nublada en luna creciente.

Ante la enigmática sonrisa de Shiva Nataraja, me doy cuenta de que, por mucho que me acerque, en realidad sigo dando palos de ciego en la oscuridad intentando aprehenderla—y de que quizás no lo consiga nunca.

Quizás sólo el dios danzante que tomó la peligrosa flor de luna fantasma bajo su ala pueda acoger todos sus secretos.

{Este artículo es una versión bastante fidedigna del original publicado en inglés, que puede leerse aquí.}

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Referencias

– Las dos plantas venenosas cuyas hojas y semillas menciono de pasada al principio son la adelfa (Nerium oleander; sus hojas se empleaban contra las liendres y alimañas varias), y el ricino (Ricinus communis; una semilla resulta letal para un niño, unas tres para acabar con un adulto. La ricina es muy, muy, muy venenosa).

– Uno de los principales textos “clásicos” en lo que a la Datura (y otros alucinógenos respecta) es Evans Schultes, R., Hofman, A. and Rätsch, C. 1998. Plants of the gods: their sacred, healing, and hallucinogenic powers. Healing Arts Press.

– Las doce especies aceptadas de Datura pueden ser consultadas, junto a una laaarga lista de sinónimos, en la imprescindible web The Plantlist.

– Por mal que me sepa, no he conseguido acceder al artículo que destapó por primera vez los orígenes americanos de las Datura, pero la referencia es: Symon D, Haegi LAR. Datura (Solanaceae) is a New World genus. In: Hawkes JG, Lester RN, Nee M, Estrada N (eds). 1991. Solanaceae III: taxonomy, chemistry, evolution. Royal Botanic Gardens Kew, Richmond: 197–210.

– Sobre los orígenes filogenéticos de Datura metel: Luna-Cavazos, M.; Bye, R. and Jiao, M. 2009. The origin of Datura metel (Solanaceae): genetic and phylogenetic evidence. Genet Resour Crop Evol 56: 263–275 DOI 10.1007/s10722-008-9363-5.

– Sobre estramonios en el cuadro de Botticelli, hay unos cuantos artículos excelentes en blogs que cubren la identificación de la flor, aquí y aquí (con una adenda al caso sobre la probabilidad de que la cápsula fuese de ecbalio, aquí. Es una posibilidad que me parece bastante probable, la verdad; siempre me han encantado las tendencias escupitajeadoras de Ecballium…)

Sin embargo, la historia sigue circulando como verdadera en otros lugares, como por ejemplo aquí (donde, por otro lado, puede leerse información muy interesante sobre ¡perfumes que emplean Datura en su composición!).

– De cápsulas de D. stramonium en un yacimiento de la Edad del Bronce… el artículo donde leí la mención era Guerra-Doce, E. 2015. The Origins of Inebriation: Archaeological Evidence of the Consumption of Fermented Beverages and Drugs in Prehistoric Eurasia. J Archaeol Method Theory 22: 751–782 DOI 10.1007/s10816-014-9205-z.

Y citaba este otro paper de aquí: Yáñez, C., Burjachs, F., Juan-Tresserras, J., & Mestres, J. S. 2001-2002. La fossa de Prats (Andorra). Un jacimient del bronze mitjà al Pirineu. Revista d’Arqueologia de Ponent 11-12: 123-150.

– De la misteriosa conexión daturesca con la India: Geeta, R. and Gharaibeh, W. 2007. Historical evidence for a pre-Columbian presence of Datura in the Old World and implications for a first millennium transfer from the New World. J. Biosci. 32 (7): 1227–1244.

– Me he tragado montones de fotografías de estatuas de Shiva Nataraja (y otras representaciones del dios); no todas las estatuas tienen flores daturescas en su tocado, y en la mayoría de casos las fotos tienen baja resolución, o se han sacado desde ángulos en los que no se ven claramente.

El museo de Chennai tiene una web con fotografías a resolución sorprendentemente mala de estatuas preciosas, pero sí incluyen descripciones de las mismas. En alguna de ellas se mencionan las flores de Datura, por ejemplo aquí (donde se dice de un bronce del s. IX: “Esta es una obra temprana que muestra extremada simplicidad en su ejecución. En el tocado de la figura aparecen por primera vez la luna creciente y la flor de Datura.”).

Creo haber visto también una foto lateral de esta escultura de Shiva Nataraja del Rajaraja Museum, Thanjavur, datada entre los siglos VII y VIII. Aunque en la foto del enlace sólo se atisba algo que tiene la pinta de flor atrompetada en el lado izquierdo de la cabeza, fíate de mí: la imagen que vi muestra claramente una flor notablemente parecida a la de Datura metel.

– De Shiva Nataraja aprendí un poquito mientras escribía este artículo; algunas de las historias más interesantes que he leído sobre la figura del dios, y sus estatuas, pueden consultarse aquí (The Hindu, en inglés) y aquí (también en inglés; son las reflexiones de Rodin sobre la estatua de Thiruvalangadu Nataraja).

La iconografía que lo acompaña está explicada por ejemplo aquí (web Art and Archaeology, en inglés).

Leyendas de Datura en la India (y en América) pueden leerse en la obra de Giorgio Samorini, Gli allucinogeni nel mito (Nautilus, 1995).

¡Y me parece que por hoy ya vamos servidos!

Ilustraciones

La foto de Shiva Nataraja está tomada del usuario de flickr Badri Seshadri; la he retocado ligeramente para enfatizar el tocado daturesco del dios. La original puede verse aquí.

El cuadro de Botticelli puede verse en la web de la National Gallery, aquí.

El resto de fotos son de una servidora.

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4 comentarios en “La Datura & Yo: una historia espinosa

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