La botánica secreta del helado

Los ingredientes vegetófilos ocultos en las heladerías

[~ 8 minutos de lectura]

Al son de: Kygo feat Kodaline, Raging

{This article first appeared on The Planthunter#38 and may be read here | Este artículo apareció publicado en inglés por primera vez en el núm. #38SURPRISE de la revista The Planthunter, y puede leerse aquí}

Es probable que nunca alguien haya visitado una heladería italiana por culpa de las algarrobas. Incluso si por un casual tu curiosidad natural se inclina hacia lo vegetal, en cualquier gelateria encontrarás cientos de ingredientes mucho más intrigantes —y sin duda mucho más exóticos, desde maracuyá hasta matcha—.

Nadie, claro… menos yo.

De pie en plena gelateria, haciendo malabares con cuatro cucharitas, un bolso y una máquina de fotos mientras intentaba decidir qué sabor elegir, caí en la cuenta de lo extravagantes que son mis pesquisas.

Ante mí tenía decenas de helados con sus correspondientes etiquetas, en las que se hallaban un sinfín de ingredientes vegetófilos fascinantes.

Ricotta & azafrán; miel de castaño; higos & nueces; queso & miel de azahar.

Hubiese podido escoger cualquiera de ellos y escribir su historia…

… pero no iba a hacerlo.

Mi peregrinación a Likitta, la gelateria en la que me encontraba, formaba parte de una misión para averiguar más sobre la botánica secreta del helado. Seguir leyendo

Anuncios

Los árboles de la música

Las plantas que componen nuestros instrumentos musicales

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Secret Garden, Chaconne

{This article first appeared on The Planthunter#41 and may be read here | Este artículo apareció publicado en inglés por primera vez en el núm. #41PLAY de la revista The Planthunter, y puede leerse aquí}

Hace unos meses, la historia vital de un bosque de cedros de Alaska se convirtió en canción. Tres minutos, un piano y un celo encapsularon un siglo de cambios forestales a través de una técnica llamada sonificación de datos, una forma innovadora de conjurar una magia tan vieja como la humanidad misma: la transformación de plantas en música.

Una de las primeras cosas que aprenden los niños sobre la naturaleza es que el reino de los sonidos activos pertenece a los animales. Aullidos, ladridos, maullidos, cacareos, rugidos, trinos… “¿Qué sonido hace el nenúfar?” es una pregunta que jamás escucharás (y con razón).

Sin embargo, el mundo de los sonidos pasivos está lleno de hierbas meciéndose al viento, de hojas convertidas en tambores repiqueteando bajo la lluvia, de madera y semillas crepitando bajo el lamido del fuego.

Campo de trigo (Triticum)
¿A que prácticamente puedes oír el rumor de este campo de trigo?

La naturaleza compone grandes obras musicales con las voces sutiles que ofrece el reino vegetal, y no tardamos en reconocer a sus integrantes como la materia prima que nos permitiría (re)crear todos los sonidos del mundo. Seguir leyendo

Cómo teñirse el pelo con alheña (henna): elogio a la Lawsonia

[~ 9 minutos de lectura]

Al son de:  Natacha Atlas feat. Myra Boyle, When I Close My Eyes

Sí, este es un artículo raro. No suelo prodigarme en cuestiones vegetófilas prácticas de este tipo, más bien abundantes en la red. Para colmo, tampoco sé si tiene mucho sentido escribir en castellano sobre cómo teñirse el pelo con alheña, dado que jamás he visto venderla en polvo por aquí.

Pero como tengo a una persona que sí tiene alheña y ganas de probarlo dentro de unos meses, este artículo adaptado del original inglés  va por ella. Carissima, così puoi praticare un po’ ;)

Empecemos con una aclaración:

en español, la palabra henna (ni jena, ay, por favor) no tiene sentido.

No, no, y no.

Es ALHEÑA.

Palabra de origen árabe que proviene de al-ḥinnā; ḥinnā designa a la planta Lawsonia inermis L., y de ahí se adapta al inglés como henna.

Pero nosotros ya lo adaptamos hace muchos siglos, leñe. Por eso reivindico con gran énfasis y convencimiento la preciosa palabra alheña, que incorporamos a nuestro léxico mucho antes de que los angloparlantes la conociesen.

No hay diferencia de vocabulario para planta, hojas en polvo, pasta de alheña. La henna no sale de la alheña, ES alheña.

He dicho.

Bien, ahora ya puedo empezar a cantar las maravillas de este tinte natural que adoro (estás avisad*. No soy imparcial).

No crecí en una familia que emplease alheña, y tampoco fui de las que se apuntó a la moda mehndi cuando Madonna sacó su archifamoso videoclip Frozen.

No; yo me tropecé con ella, y terminé usándola, como investigadora curiosa recién salida de la universidad.

Tuve la gran suerte de descubrir que mi erboristeria vendía alheña pura en polvo a un precio más que razonable, y desde que la probé hace ya siete años, la uso para teñirme el pelo al menos una vez al año.

Pelo castaño teñido con alheña (Lawsonia inermis)
Y el resultado tiene esta pinta, visto al solecito veraniego.

Seguir leyendo

Alheña & las barbas del filósofo

Historias de tintes vegetales, enfermedades genéticas y filósofos famosos

[~ 8 minutos de lectura]

Al son de: Nadina,  Shou Baddou Yseer

{This article first appeared on The Planthunter#35 and may be read here | Este artículo apareció publicado en inglés por primera vez en el núm. #35WOMAN de la revista The Planthunter, y puede leerse aquí}

Nacer mujer en Egipto cincuenta años atrás habría marcado tus días… y tus noches.

Una en particular habría quedado grabada en tu memoria, una noche mágica con nombre propio: Laylat al-hinna, una velada de poesía y belleza durante la cual las mujeres de tu familia y círculo de amistades habrían entretejido un escudo contra el mal de ojo sobre tu piel.

La aurora hubiese hallado tus pies y manos cubiertos con una hermosa red de diseños dignos del más fino brocado, a menudo tan densos que uno podría confundirlos con un par de guantes o unos calcetines tricotados de color rojo teja.

Estos trazos protectores habrían sido tus acompañantes al cruzar el linde del matrimonio, y te habrían delatado como novia recién casada durante semanas, antes de desvanecerse lentamente.

Diseños con alheña (mehndi, mehandi)
Posiblemente los diseños hubiesen sido distintos (pues me parece que la foto está sacada en la India y no en Egipto…), pero la sustancia es la misma.

Las responsables del color bordado en tu piel habrían sido las hojas machacadas de una planta bendecida con el extraño poder de dejar una marca, permanente a la vez que temporal, sobre pelo, uñas y piel: la alheña (Lawsonia inermis L.). Seguir leyendo

Las cuevas de cuento se abren con sésamo

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Blackmore’s Night, Galliard

Érase una vez un mono parlanchín que entendía el mundo a través de historias.

Dicen que su carrera de cuenta-(y escucha-)cuentos compulsivo pudo empezar al calor de aquellas primeras hogueras, durante las horas que yacen entre la cena y el sueño. Sin embargo, hace ya tanto que sucedió (miles, tal vez millones de años!), que posiblemente no sepamos nunca cómo fue.

Sea como fuere, pocos discuten ya que nuestra especie lleva en la sangre el contar historias; de hecho, el storytelling (porque, claro, necesitábamos una palabra inglesa para darle el toque de clase…) se está poniendo de moda, y encontrarás a mucho coach que trabaja en narrativa más o menos esotérica/pragmática, prometiendo cosas que abarcan desde mejorar tu vida y tus relaciones, hasta conseguir vender zapatos mejor. Seguir leyendo

El cactus africano, la piruleta y el bosquimano: las locas aventuras de Hoodia

[~ 13 minutos de lectura]

Al son de: P!nk, Just like Fire

Imagina que te tropiezas con la lámpara de Aladino.

Frotas, puff, humo, genio, y llega lo bueno: tus tres deseos. ¿Quién diría que no a una oportunidad así?

Y es que los genios no conocen el paro, porque desear es un verbo eterno. Sin embargo, a veces nuestros deseos se concretan de forma sorprendente, y en el último siglo se ha producido una inversión de valores respecto a lo que consideramos deseable, y lo que no. Pues, ¿cuántas mujeres de hoy gastarían un deseo en adelgazar? Una petición que seguramente sonaría absurda para cualquier genio con milenios de experiencia, más acostumbrado a conceder comida y hermosas redondeces (antaño sinónimo de belleza).

Al igual que ha sucedido con la tonalidad de la piel blanco/moreno, hemos pasado de desear gorduras, a suspirar por flacuras; y, cómo no, los vegetales están a la orden del día para saciar nuestros anhelos, escondidos incluso en los lugares más improbables que podamos imaginar, por ejemplo… un chupachup.

… un momento. ¿Chupachups para adelgazar?

Pues sí. Bueno, en español hemos adaptado la traducción un poco: de lollipop diet pasamos a la dieta de la piruleta, con rima consonante y todo. Pegadiza… aunque, por otra parte: ¿cómo tomarse en serio una dieta que suena a estribillo?

Y sin embargo se la ha tomado en serio, y mucho, por parte de muchas famos(ill)as en la altas esferas —o, al menos, las suficientes como para que hablasen de ella en la radio tiempo ha, que así fue como me enteré de su existencia.

¿El detalle que activó el radar vegetófilo? La composición de las piruletas dietéticas (que no vale una cualquiera: tiene que ser un Power pop, que así se llaman los chupachups en cuestión): Seguir leyendo

El garbanzo de la paz

[~ 4 minutos de lectura]

Al son de: Familia Savall, Nastaran (Anónimo, Afganistán)

{Artículo aparecido por primera vez en la Revista ENKI, edición Invierno2016}

Érase una vez un garbanzo pacifista.

Provenía de una larga estirpe de recio abolengo; sus raíces se remontaban a más de ocho-mil años atrás, cuando sus antepasados sedujeron por primera vez a la humanidad entre el Tigris y el Éufrates. Desde aquel legendario garbanzo que selló el pacto entre personas y Cicer arietinum, sus descendientes siempre habían ido de la mano de los agricultores del Mediterráneo y Oriente Medio.

Subidos al carro agrícola de la humanidad, se pasearon de acá para allá durante milenios; pero eran tan discretos, tan poco amigos de los aspavientos, que lo hicieron siempre como plácidos segundones en la periferia de nuestra atención, sin demasiadas pretensiones.

Hacía siglos que escuchaban, desde la despensa, las conversaciones de familias reunidas para celebrar las fiestas navideñas. Este año, el deseo estaba en los labios y los corazones de toda la gente de buena voluntad: paz en la Tierra.

Paz para esta Tierra convulsa y fracturada. Paz para la región donde garbanzos y humanidad empezaron a caminar juntos. Seguir leyendo