Los (discretos) reyes del invierno

[~ 6 minutos de lectura]

Al son de: Bonnie Pink, It’s gonna rain!

Los descubrí por casualidad, casi por necesidad.

Era diciembre, y los parterres del real paraíso que enraíza en Madrid no se prodigaban en flores. Algún Iris asomando entre la hojarasca, un puñado de rosas valientes, y pare usted de contar.

Aquel diciembre era el reino de las hojas.

Anda que te anda entre los arriates, cámara en mano y en busca de sujetos para fotografiar, llegué a la sección de los bambúes.

Dónde están los bambúes en el RJBM
Ahí los tienes bien señaladitos sobre el mapa del Real Jardín Botánico de Madrid (sacado de su web).

Estas enormes hierbas* nunca me habían llamado mucho la atención; sí, bonitas y tal, pero me parecían todas iguales (o casi). Vista una, vistas todas.

*pues son de la misma familia que los cereales y la cizaña, las gramíneas (Poaceae); constituyen una subfamília, Bambusoideae, que incluye tanto a los bambúes herbáceos (tribu Olyreae) como a los leñosos (tribu Bambuseae).

Sin embargo, estaba yo escribiendo La Invención del Reino Vegetal, y había leído un libro sobre las plantas en el arte, que me había fascinado. Tenía un capítulo enteramente dedicado a la pintura en tinta, en China y Japón… y el bambú era el protagonista absoluto.

Pájaro y Bambú, atribuido a Sesshū Tōyō (periodo Muromachi)
Bambú, sí, claro. Pero ¿qué especie de bambú dirías que retrató el autor de “Pájaro y Bambú“? (atribuido a Sesshū Tōyō, 1420–1506; periodo Muromachi, Japón)

Por eso, aquel diciembre me acerqué a los bambúes con curiosidad artística, pensando en los incontables eruditos chinos que habían convertido a estas plantas en el súmmum del arte vegetófilo en tinta (pues en el lejano Oriente, la literatura y la pintura están íntimamente relacionados). Y me di cuenta de algo muy evidente, pero que a menudo olvidamos por culpa de categorías lingüísticas tan amplias como pueda ser “bambú”:

El bambú no existe: existen LOS bambúes, cada uno con sus idiosincrasias foliares, con sus colores y sus formas particulares.

Fargesia angustissima en el Real Jardín Botánico de Madrid
Fargesia angustissima en un día de diciembre lluvioso. Nota lo delicado de sus hojas…

Claro que se parecen una barbaridad. Pero cada vez que voy al Real Jardín Botánico de Madrid, y visito el rinconcito donde se agolpan mis queridos bambúes, aprecio los detalles que caracterizan a cada especie y que las hacen diferentes.

Las texturas son distintas: las hojas de Sasa veitchii tienen un desparpajo rotundo que contrasta con la delicadeza de una Fargesia angustissima (en la fotografía de más arriba).

Sasa veitchii en el RJBM
Sasa veitchii es un bambú japonés que llegó a Occidente en el s. XIX; los bordes de sus hojas se secan, adoptando un aspecto y color apergaminados que crean efectos estéticos interesantes.
Chimonobambusa quadrangularis en el Real Jardín Botánico de Madrid
Lo sé, no se ven los tallos de sección cuadrada; sobre todo puede apreciarse en los más grandes.

Los colores de sus tallos son diferentes, algo clarísimo en el caso de Phyllostachys nigra y su hermana P. aurea, una negra y la otra amarillenta.

Incluso las formas pueden ser distintas, como en el caso de Chimonobambusa quadrangularis—que, como su propio nombre indica, tiene un tallo de sección cuadrada.

 

Busca que te rebusca, las super-hierbas de esta gran categoría resultan ser no sólo super-hierbas, sino también super-útiles para todas aquellas culturas que han crecido a la sombra de un bambusque.

Un uso muy extendido ¡es el alimenticio! Muchas especies se consumen como brotes tiernos en los lugares donde crecen, p. ej. Fargesia (F. communis, F. melanostachys), Bambusa (B. beecheyana, B. multiplex, B. vulgaris…), o muchos Phyllostachys, algunos de los cuales crecen en el Real Jardín Botánico (P. aurea, P. bambusoides, P. nigra).

Pero si hay un dominio donde los bambúes son los amos del cotarro es en el ámbito de la construcción y la artesanía: allá donde crecen, triunfan. Los bambúes han sido empleados para tantas cosas, que uno pierde la cuenta fácilmente…

+ Cestas, contenedores, cubos, jaulas. A su vez, estos contenedores pueden dedicarse a los usos más variopintos, desde transportar gallinas hasta reparar diques o presas de agua.

Phyllostachys nigra, con sus tallos negros
Espléndido Phyllostachys nigra de negros tallos.

+ En el mundo de la agricultura, los bambúes proporcionan materiales para verjas, sistemas de irrigación (norias, cañerías), herramientas varias (rastrillos, palas, etc.), cedazos, tutores para plantas trepadoras (p. ej. ¡melones!)… He leído menciones a una práctica curiosa de la China meridional, en cuyos huertos de cítricos se alistaba la ayuda de ciertas hormigas rojas como ‘insecticidas naturales’ contra parásitos varios. Para favorecer la circulación de estas patrullas de hormigas, se colocaban cañas de bambú como “puentes” entre árboles.

Phyllostachys aurea en el Real Jardín Botánico de Madrid
Phyllostachys aurea… de áureos tallos, claro.

+ Cuerdas, esteras, incluso textiles tejidos, al menos en parte, con tiras de bambú. Pueden obtenerse efectos interesantes empleando tiras teñidas; incluso pueden pintarse decorados para escenarios teatrales sobre esteras de bambú (que en Japón y las regiones templadas de China suelen estar hechas con especies del género Phyllostachys).

+ Los tejidos vegetales que envuelven y protegen a los brotes tiernos de bambú se emplean como tapaderas, envoltorios de comida, como recubrimiento impermeable para sombreros, o en algunos casos incluso para forrar contenedores donde guardar y transportar incienso en polvo como el que usarías en un sello de incienso (en China central provendrían de las especies más grandes del género Phyllostachys).

… ¿Más?

Sí, más. Sandalias, enseres de cocina, pantallas y separadores, muebles varios, puertas y persianas, estores, instrumentos musicales (¡incluso arcos de violín!)

Tres cerditos subidos a un andamio de bambú
A baja resolución y con una nube cortada (exigencias del ordenador…), ¡aquí tienes a Los Tres Cerditos subidos a un andamio de bambú! (ilustración de Jacobo Muñiz para el libro Cuéntame, Sésamo).

Me he reservado para el final dos usos un poco especiales, porque se me colaron entre las páginas del libro de cuentos de hadas vegetófilos que sale publicado este mes: Cuéntame, Sésamo

+ Los bambúes como material de construcción de casas, puentes, e incluso de andamiajes para la construcción (con un detalle que a mí me sorprendió descubrir…). Las paredes de bambú pueden declinarse de mil formas, prepararse con tallos enteros o partidos por la mitad, colocados en horizontal o en vertical. Los suelos pueden hacerse con bambú y obtener resultados excelentes. Además, se aprovecha prácticamente todo, y es un material que puede trabajarse con herramientas muy simples.

Hoy en día los bambúes se están promocionando también en Occidente como un material de construcción más sostenible que otras alternativas. Aunque es perecedero (más o menos, en función de lo bien que se proyecte y ejecute cada obra), eso no tiene por qué jugar necesariamente en su contra —y menos aún si hablamos de estructuras temporales…

+ El segundo uso interesante que menciono en Cuéntame, Sésamo es el empleo de los bambúes en el mundo papelero. Como bien sabrás si has leído La Invención del Reino Vegetal, el arte del papel nace en Oriente, y la materia prima para elaborarlo es vegetal; entre estos vegetales aparecen, como era de esperar, los bambúes.

Pero además también proporcionan los materiales para preparar los cedazos e instrumentos empleados para colar la pulpa de fibras vegetales y así obtener una lámina de papel. Según cuentan, los mejores cedazos se elaboran con la parte más externa de tallos de Phyllostachys edulis o P. bambusoides.

Y sobre estos papeles, quizás, se dibujaban (o imprimían) a continuación hermosas obras cuyos protagonistas volvían a ser ellos: los bambúes.

Pero de esto hablaremos otro día…

Semiarundinaria okuboi en el Real Jardín Botánico de Madrid
Las hojas de los bambúes en días lluviosos evocan un peculiar tipo de poesía visual, líquida, que me acerca a la sensibilidad de quienes cogieron pincel para transcribir sus hojas, como si de trazos caligráficos se tratasen, sobre seda o papel… (en la foto, Semiarundinaria okuboi)

Hoy me conformo con sembrar en ti las ganas de visitar el rincón de los bambúes si vas al Real Jardín Botánico de Madrid, con una mirada atenta a las distintas texturas, colores, ritmos visuales y sonoros que convierten a esta subfamilia de enormes hierbas perennes en algo muy especial.

Los jardines botánicos son como la miel para las moscas para alguien como yo; si tú también compartes mi vicio, puedes leer mis impresiones sobre el Jardín Botánico de Sóller (Mallorca) aquí; darte una vuelta por el Jardín Botánico Histórico de Barcelona durante un festival celebrado en el 2015, aquí, y por su Jardín Botánico en un verano achicharrante aquí; adentrarte en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón (Asturias) en un precioso día de invierno, aquí; visitar el Orto Botanico di Pisa junto a su famosa torre inclinada, aquí; vagabundear por el delicioso Orto Botanico di Bologna, aquí; o descubrir el jardín botánico más antiguo del mundo, el Orto Botanico di Padova, aquí.

Y en cuestiones bambusísticas, no puedo dejar de mencionarte los bambusques de bolsillo en el Jardín Botánico-Histórico de La Concepción en Málaga, que tanto disfruté recorriendo. Puedes pasear conmigo por ellos aquí.

anecdotariobutton-ES

break-pabajo-1

Referencias, información práctica & Recursos

1 | Respecto al Real Jardín Botánico de Madrid, su web es esta de aquí; es muy clásica, pero esconde montones de información y aplicaciones muy útiles (yo soy adicta a Anthos, lo confieso…). Para seguir las floraciones de las plantas que en ella viven, cuelgan muchas fotografías en las redes sociales, por ejemplo en Facebook, aquí.

2 | ¡Respecto a los bambúes! Bueno, aquí hay enjundia. Las fuentes que he consultado son varias…

+ El libro de arte vegetófilo al que me refería al principio del artículo es Hulton, P. y Smith, L. 1979. Flowers in Art from East and West. British Musem Publications. Los capítulos que más mencionan los bambúes son el 7 (Ink Painting in China and Japan) y el 8 (Woodblock printing in East Asia).

+ El libro de Peter Valder The Garden Plants of China (Timber Press, 1999) tiene un capítulo dedicado a los bambúes ornamentales y a los usos que se les da a las principales especies (cap. 5, Bamboos). De ahí he sacado la confirmación etnobotánica de algunas especies que menciono aquí.

+ Sin embargo, la mayor parte de la información proviene de un excelente artículo que tiene ya sus años: McClure, F. A. 1956.  Bamboo in the Economy of Oriental Peoples. Economic Botany 10 (4): 335-361. Una mina.

+ La referencia a Sasa veitchii y sus bordes foliares apergaminados viene de Nelson, E. C. 1999. So Many Really Fine Plants: An Epitome of Japanese Plants in Western European Gardens. Curtis’s Botanical Magazine 16: 52–68.

Si hay algún dato en concreto cuya procedencia te interesa conocer, mándame un correo y te lo consulto encantada de la vida ;)

Ilustraciones

El mapa es una modificación sobre el mapa que aparece en la documentación del RJBM; la pintura de bambúes japonesa viene del MET, aquí.

El resto son todas de una servidora :) Si quieres emplear alguna, hazlo sin problemas: basta que indiques autoría, y añadas un enlace a imaginandovegetales.com, o ainaserice.com!

Anuncios

2 comentarios en “Los Reales bambúes del Jardín Botánico de Madrid

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.